Kevin Johansen + Liniers: el chongo sensible y el nerd inspirado tienen el poder

El músico y el historietista se lucieron anoche en el Le Parc con una química tan impecable como espontánea. Su mixtura desbordante de dibujos y canciones alcanzó la calidez de una cita ideal.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Hace unos años, el cantante Kevin Johansen y el historietista Liniers iniciaron una particular dupla creativa. En 2010, la síntesis del recorrido que hicieron por varios escenarios quedó plasmada en el dvd Vivo en Buenos Aires. En este último tiempo, los dos artistas decidieron redoblar la apuesta y salieron de nuevo de gira, con una química tan ajustada como espontánea. El resultado: dos horas de puro placer sensorial registradas recientemente a través del flamante cd-dvd (Bi)vo en México.

Si antes Liniers formaba parte del escenario llenando de dibujos una gigantesca tela, ahora el ilustrador está integrado a la banda, como un músico más. Con una mesa, una luz y una cámara que capta cada una de sus creaciones. Los dibujos, a modo de cuadros o viñetas, aparecen en una pantalla, mezclados con algunas animaciones o fragmentos de videoclips. De esta manera, el concepto visual oscila entre la textura de la animación tradicional y la moderna mixtura de un VJ. Además, el creador de Macanudo anoche sorprendió con un desatado histrionismo a la hora de interactuar con Johansen, a través de un puñado de diálogos tan simples como desopilantes.

El carismático dúo por momentos genera algo así como pequeñas escenas de sitcom o comedia independiente. Con un Kevin Johansen que asume el rol de chongo sensible que mantiene a todas las espectadoras hipnotizadas; mientras que Liniers ofrece el contrapunto del nerd que debe apostar a la conquista por la vía del humor. Así, entre canción y canción, cual adolescentes que la están pasando bien, este querible par de artistas generó momentos verdaderamente espontáneos, sin descuidar nunca la prolijidad de la puesta y el sonido.


La lista de canciones cubrió todas las etapas de la carrera del músico nacido en Alaska. Desde temas que se remontan a los comienzos, como Ni idea y En mi cabeza, hasta tracks de su último disco Bi como Amor finito y No digas quizás. Por supuesto también hubo espacio para los hits, como Guacamole, Cumbiera intelectual, Anoche soñé contigo, y una versión de Down with my baby que coqueteó con la auto parodia de aquel éxito cachondo popularizado por la serie Resistiré. También hubo espacio para el Charango Sensation 2000, ese espacio en el que Johansen despliega delirantes versiones de canciones populares. Anoche fue el turno de Hotel Patagonia (simpática derivación del clásico de Eagles Hotel California) y Take on me de la banda pop ochentosa A-ha. En la intro de ese segmento se filtraron hits fiesteros como I'm too sexy y Get lucky, que al subir la euforia del público, provocaron que Johansen retrucara con un: "bueno, bueno, ya vamos a hacer una banda de covers para cumpleaños de 15 y casamientos".

Más allá de que en este (Bi)vo en Mendoza, el foco de la atención estuvo puesto en todo momento sobre Kevin y Liniers, la banda The Nada volvió a acompañar con perfección y calidez. Como es habitual, el concierto cerró con la canción Fin de fiesta, con los músicos pasando frente al micrófono para cantar algunas líneas. Una vez más el Zurdo Roizner, legendario baterista cuya trayectoria va desde Piazolla hasta Leo Dan, se llevó los aplausos más encendidos.

Es cierto que un show como el de Kevin Johansen se disfruta más en la intimidad de una sala de teatro, pero así y todo, el combo se las ingenió para mantener cautivas a las cerca de 1500 personas que ayer llenaron el Le Parc. Más allá de las dimensiones de los espacios en los que se presentan (tienen un Luna Park agendado para diciembre); Kevin y Liniers no pierden el eje de esa suerte de reunión de amigos en un living. Y extienden esa propuesta a la gente, ya sea invitando a alguna pareja a bailar en el escenario, o lanzando a modo de avioncito obras del historietista para que aterricen en el público como valioso obsequio.


Después de un par de horas de canciones y dibujos, todos salimos bailando esa mixtura de milonguitas, cumbias, baladas y rock; con las que este auto proclamado músico "des-generado" fue concebido y educado. Lograr un estilo personal a partir del collage de estilos, es algo que no todo músico ha podido alcanzar. Más allá de modas y tendencias, Kevin Johansen sigue fiel a su esencia exploradora, y hace de cada show en vivo un momento lúdico y seductor. Un encuentro que aplaca ansiedades y nos deja la perdurable sensación de una cita perfecta.