Fabiana Bravo es una de las sopranos más importantes del mundo. Ganó la quinta Competencia Internacional de Voz Luciano Pavarotti y, posteriormente, debutó a nivel profesional con el famoso tenor en la Academia de Música en Filadelfia. Desde aquellos tiempos a la actualidad, la cantante cosechó premios y aplausos en diferentes espectáculos de renombre internacional.
Así, con esa calidad reconocida a nivel mundial y con las ganas de siempre, Fabiana se volverá a subir a un escenario mendocino. El concierto será mañana -domingo 24- a las 21 en el Salón Fader del Enjoy Casino, ubicado en el hotel Sheraton (Primitivo de la Reta y Amigorena, Ciudad). Las entradas tienen un valor de $150 y $100 y se podrán comprar en la taquilla ubicada en el lugar.
Antes de ese encuentro con su público, la dulce Fabiana habló de todo con MDZ:
-¿Cuánto hace que llegaste a Mendoza?
-Estoy desde el 11 de agosto.
-¿Son tus vacaciones anuales?
-Si, y decidí estar así, de incógnito porque estoy con mi familia. Y comiendo asado, tortitas y todas esas cosas ricas que sólo en Mendoza podés conseguir.
-Hablame de tu carrera, de tu actualidad.
-Sigo viviendo en Virginia, a quince minutos de Washington. Decidí quedarme allí porque canto muchísimo en los Estados Unidos. Allí es mi base de actuación y por donde más me muevo. Pero más allá de eso he viajado muchísimo a Europa y ahora mismo estoy organizando una gira por algunos países.
-¿Cuál es la idea de esa gira?
-Algunos conciertos serán en teatros y otros serán en óperas. Hay conciertos que son orquesta o tipo recital con pianista. Allí se puede hacer un repertorio de canciones que no precisamente están escritos para tocar con orquesta y que pueden ser en francés, búlgaro, ruso y español, entre otros idiomas. Son puesta íntimas. En cambio, las óperas son mucho más grandes, con escenografías, orquesta, director de puesta, ensayos de un mes y muchísimas funciones.
-¿Y qué disfrutás más?
-Soy un animal de teatro y por eso me encanta la ópera. Allí hay que tener mucha energía y una gran fortaleza para sostenerte. Hay que demostrar que se está allí porque una se ha ganado el lugar y tecnicamente lo podés hacer. En los recitales tenés menos exigencia pero hay que cumplir. Allí es más efectivo: llegás, cantás y te vas.
-¿Cuál fue la última ópera que protagonizaste?
-”Cavallería rusticana”, la hice en el Maryland Lyric Opera.
-¿Y que se viene? Pregunto eso porque ustedes tienen agendas programadas con años de anticipación...
-Pero todo cambia. La ópera está mal, está muriendo, de a poco. Es una lástima que digamos eso pero todo el teatro está con dificultades. Te cuento: yo tenía contrato con el Metropolitan de Nueva York para hacer “Cavallería Rusticana” y me lo anularon. Es más, están cancelando muchísimas producciones y están a punto de cerrar.
-¿A qué se debe esta situación?
-Por sobre todas las cosas, la crisis la desata la delicada situación económica que se vive a nivel mundial. En Estados Unidos, las compañías de ópera se sostienen a través de contribuciones, a través de gente que paga mensualidades. Y esa gente ya está dejando de apoyar a las compañías. Es una pena decirlo pero se están cerrando muchos teatros. Ya las agendas no son como antes, programadas con años de anticipación. La crisis hace que se programe todo con poca antelación y mucho estudio de mercado.
"Soy un animal de teatro y por eso me encanta la ópera. Allí hay que tener mucha energía y una gran fortaleza para sostenerte".
-Hace poco hablé con el coordinador de la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo, lic. José Loyero, y me comentó que es necesario formar nuevos espectadores de ópera porque falta público.
-Eso es verdad. Y este tema tiene mucho que ver en la merma de venta de tickets porque la ópera tiene mucha gente grande como público permanente y no se está renovando. Ahora todos salen a la caza de los nuevos espectadores. Pero fijate algo que está sucediendo: la aparición del HD y las grabaciones que se han hecho en los grandes teatros del mundo de óperas reconocidas se pasan en cines y de esta manera hay gente que está dejando de ir a los teatros a disfrutar de la obra en vivo para verla en su casa o en un cine en una excelente calidad. La tecnología nos está matando también...
-Porque la ópera es un hecho vivo, como el teatro.
-Exacto. Es un entretenimiento, un arte.
-Pero debe ser un ciclo. La ópera es inmortal y creo que haciendo cosas masivas como la que hiciste alguna vez en la plaza Independencia se puede conseguir nuevos espectadores...
-Es una forma. Pero hay mucha gente elitista que nos culpa por hacer esas cosas populares. En Mendoza tenemos un sólo teatro en condiciones para hacer ópera y no siempre se puede usar para esto. Yo hago lo que Pavarotti me dijo que tenía que hacer: “Salí a cantar”. Y el papa también lo ha dicho: hay que salir a hacer ruido y a sacudir las estructuras. Por eso trato de hacer esas cosas para despertar pasiones.
-Por eso estas actuaciones como la del domingo.
-Claro. Cuando me dijeron si podía cantar ni lo dudé. Me va a acompañar Teresita D'Amico que es una gran pianista mendocina. Será a beneficio del Banco de alimentos, de la Fundación Redes del Norte y de la Asociación Mendocina Protectora de Animales. Me gusta hacer esto para crear conciencia.