“Supongo que tienen sed”, dijo Gustavo Cerati, mientras miraba con malicia al público de Buenos Aires, como si se tuviera que contener para no comerse el escenario a bocados. Era 20 de septiembre de 1997, y Soda Stereo, el grupo que lideraba, decía adiós a sus fans, aunque volvería fugazmente diez años más tarde. Bajaba el telón así una de las bandas más importantes de Argentina y del rock en castellano, y, al mismo tiempo, el talento de Cerati cobraba entonces un nuevo impulso en su esperanzadora carrera en solitario.
Pero la luz se apagó el 15 de mayo de 2010. Tras un concierto en Caracas, Cerati sufrió un accidente cerebrovascular que lo dejó en coma. “Son cuatro años de cama, él está muy bien. Si Gustavo sufriera, sería insoportable, pero él realmente está como dormido”, contaba su madre Lilian Clark el pasado mayo a la emisora Rock and Pop.
“El Sr. D. Gustavo Cerati continúa internado, encontrándose clínica y hemodinámicamente estable, sin complicaciones agudas, manteniendo un buen estado nutricional y sin presentar lesiones por decúbito”, decía el frío lenguaje médico del parte difundido por la Clínica Alcla en Buenos Aires, donde se encuentra ingresado desde entonces.
A esa estabilidad se aferran con fe los numerosos fans del cantante de pelo rizado y con voz que “nos advierte la verdad”, según el poema que le dedicó otro mito del rock argentino como Luis Alberto Spinetta. Hoy, Cerati cumple 55 años, y la esperanza de sus familiares sigue intacta.
Fuente: elnuevodiario.com