En notas anteriores, te contamos la trifulca mediática que se generó entre el platinado coreógrafo Flavio Mendoza y la prestigiosa bailarina Mora Godoy. Ella sostuvo que el mediático intentó llevarse bailarines de su compañía, y aseguró que Mendoza incurrió en una total falta de códigos. Por otro lado, él se despachó con una serie de acusaciones hacia Godoy, tratándola de mufa, mafiosa e infiel.
Como era de esperarse, la producción de Showmatch los cruzó en la pista del Bailando. Flavio, en una aparente posición de superioridad por estar oficiando como jurado reemplazante, la calificó con el peor puntaje (1) por la descollante performance que ofreció la bailarina en la ronda de cuarteto.
"Flavio me agredió con cosas falsas e injuriosas. Se fue a un extremo muy grande. Me afectó a mí y a mi familia por eso decidí juidicializarlo", sentenció Mora.
Por su parte, Flavio contraatacó de manera chicanera: "Ella se metió primero en mi vida privada porque dijo que yo no era una persona feliz. Entonces yo también me metí en su vida privada. Mora dice que yo le robé el bailarín y es cualquiera".
Lejos de querer rebajarse al nivel de trifulca mediática propuesta por el coreógrafo, Godoy resumió: "¡Vos conmigo, en la Justicia!". A lo que el jurado contestó: "Mirá que miedo que te tengo".
Amparado en su carisma "nacional y popular", el belicoso Flavio Mendoza hizo despliegue de una revancha bochornosa al calificar a la bailarina con el puntaje más bajo. Ya es hora de valorar a nuestros artistas por su peso específico, y no por su aparatosa habilidad para fabricar escándalos. Por otro lado, es tiempo también de desterrar esto de que la nobleza artística está ligada a la popularidad en los medios. En última instancia, todo aquel que haya tenido la chance de ver en vivo los espectáculos de cada uno de estos referentes (Stravaganza Tango y Chantecler), podrá sacar fácilmente la conclusión sobre cuál de ellos es pura artillería de dudoso buen gusto.