"Sé volar", una de chicos a lo grande

Esta atractiva comedia musical infantil cuenta con una puesta deslumbrante. Un espectáculo que trata a los niños con nobleza, a través de un universo creativo que se atreve a renovar las desgastadas fórmulas de siempre.

Este año, la obra ganadora ganadora de la Comedia Municipal Cristóbal Arnold resultó ser el musical infantil Sé volar, y qué mejor oportunidad para su estreno que el período de vacaciones de invierno. Hoy, esta atractiva propuesta está completando su segunda semana a todo éxito, con dos funciones diarias a sala llena.

Con texto y dirección de Gabriela Garro y Francisco Carrasco, quienes también son dos de los protagonistas del relato; Sé volar despliega una puesta por demás atractiva apostando a una multiplicidad de recursos. Acrobacia aérea, andamios móviles, pantalla de video, músicos en vivo y una ajustadísima puesta de luces; se combinan con notable cuidado y buen gusto. A nivel producción, la obra resulta eficaz y placentera, tanto en lo estético como en lo técnico.

Vamos a la historia. Ambientada en el futuro, un puñado de personajes que han sido amigos en la infancia, vuelven a reunirse para luchar contra un empresario corrupto que ha enriquecido sus arcas a través del comercio con el oxígeno. En un mundo hiper contaminado, justamente es el aire lo que escasea, y así estas simpáticas criaturas con sueños de superhéroes se pondrán en marcha para salvar a la ciudad y al mundo.

A nivel narrativo, hay algunos pequeños desajustes. El robo de la planta milagrosa que genera oxígeno, potenciaría más el conflicto si se presentara en los primeros minutos de la obra. También es cierto que al villano Dani Boston le falta maldad, más allá de la muy correcta actuación de Matías González; se hubiera logrado una química de confrontación más potente si el personaje contara con un espíritu más sombrío. Algunas de las restantes criaturas, podrían a su vez tener mayor fuerza en su configuración y matices, pero así y todo el elenco Marabunta funciona como relojito preciso y rítmico. Todos se desenvuelven con gracia y soltura, destacándose la entrega de Francisco Carrasco, en el rol del apasionado científico creador de la planta que desata el conflicto.

Los puntos más altos llegan con la ambiciosa y lograda puesta. No es sencillo integrar tantos recursos y lograr que todo luzca fluido. En este sentido, estamos frente a una comedia musical infantil que no tiene baches ni fisuras. La calidad técnica de factura es verdaderamente notable, con un destaque especial al impecable tratamiento del sonido. Tanto los tres músicos como los seis actores en escena, suenan sin acoples ni desniveles. Hay un gran mérito del elenco, que con menor o mayor formación en el campo del musical, logra estar a la altura de las circunstancias con una buena performance vocal. Las coreografías de Lorena Majowka aportan dinamismo, y el meticuloso trabajo de vestuario, escenografía y utilería de Claudio Dilello es realmente inspirado. La llamativa experiencia visual, se completa con la atinada elección de estrenar la obra en la sala 1 de la Nave Cultural, un espacio ideal para esta aventura futurista.

Por sobre todas las cosas, lo que más se agradece en Sé volar es la nobleza con la que se dirige a los niños. No abusa de los clichés de este tipo de espectáculos, como el de la constante e invasiva interacción con el público. Y a su vez, dosifica los textos y canciones sin que su tono ecologista resulte discursivo o aleccionador. Frente a tanto producto improvisado a las apuradas para sacar unos pesos en vacaciones de invierno; Sé volar dignifica al teatro infantil local y demuestra que en materia de chicos, lo mejor es esquivar las fórmulas de siempre y apostar por un universo renovado y creativo. Un musical futurista para niños y adultos del presente. 

Sé volar, funciones hasta el domingo 20 de julio a las 16 y 18 hs. en la sala 1 de la Nave Cultural (España y Maza, ciudad) / Texto y dirección: Francisco Carrasco y Gabriela Garro / Con: Matías González, Francisco Carrasco, Emanuel Gauna, Gabriela Garro, Romina Fisela, María Pereira, Manuel Damia y Matías García Calcumill / Música: Víctor Silione, Manuel Damia, Matías Calcumil / Escenografía, vestuario y utilería: Claudio Dilello / Video: Cristian Ludueña / Diseño lumínico: Noelia Torres.