La actriz mendocina Patricia Palmer ha logrado desarrollar una ecléctica carrera en Buenos Aires, con una trayectoria muy intensa que incluye trabajos en teatro, televisión y cine. Hoy regresa a su tierra con el unipersonal Juana la loca, que se presenta esta noche con dos funciones en el teatro Quintanilla.
La obra, escrita y dirigida por Pepe Cibrián Campoy, es una épica romántica sobre una de las mujeres más famosas de la historia. Prisionera durante más de cuarenta años, y traicionada por su padre, su marido y su propio hijo; Juana convive a lo largo de esta puesta en escena con la materialización de una serie de personajes como su madre (Isabel la Católica), su nieto (Felipe II), su incondicional Leonor y, con el causante de su supuesta locura, Felipe el Hermoso.
A horas de presentar este trabajo por el que recibió el premio ACE en la categoría actuación en una obra para un solo personaje, Patricia Palmer dialogó con nosotros sobre el desafío que marcó este importante hito en su carrera.
¿Cómo tomaste esta propuesta de Pepito Cibrián?
- Yo no lo conocía a Pepe, solamente lo había visto algunas veces. Me llama y me cuenta que cuando escribió la obra le pareció que yo la podía hacer, que se le había representado mi cara. Como todo el mundo supone, si te llama Pepe Cibrián vos decís: "bárbaro, una comedia musical". Y cuando llego a su casa - porque él quiso leerme en persona su obra - me encuentro con que se trataba de un unipersonal. Me sorprendió muchísimo el texto. Es un texto bellísimo, muy poético. Pero reconozco que me asustó. La propuesta que Pepe me hacía era leerlo en público, porque es una obra extensa, de 70 páginas, compleja de memorizar. Cuando empecé a leer en casa, el texto me conmocionó tanto que me animé a decirle que lo quería memorizar, cosa de la que después me arrepentí (risas) . La verdad es que en un mes y medio la obra estaba montada. Pepe es un genio para dirigir.
¿Qué significó para vos animarte por primera vez a protagonizar un unipersonal?
- Para mí es una bisagra en la carrera de un actor. Es muy fuerte, no es lo mismo estar con tus compañeros, que son un soporte y una contención; que estar absolutamente sola arriba de un escenario y con semejante cantidad de texto. Y lo maravilloso es que este trabajo lo llevo en mi valijita y lo voy haciendo en todas partes, de Uruguay a Ushuaia, sin necesitar tanta infraestructura para movilizarme.
Hoy presentás Juana la loca en tu ciudad de Mendoza, ¿cómo te sentís frente a eso?
- Me siento feliz. Estoy yendo siempre a Mendoza, cada dos meses estoy viajando.
Son dos funciones, ¿no es demasiada exigencia tratándose de un unipersonal?
- Es bastante desgastante, pero yo me entreno mucho. Soy una persona muy sana, no fumo, cuido mucho la alimentación y el día de la función tomo muchísimo líquido para poder desarrollar este tour de force, porque tanto en lo vocal como en lo físico es un trabajo muy exigente.
Más allá de tu extensa trayectoria en televisión y tus participaciones en cine, pareciera que abrazás más el teatro, ¿es así?
- La verdad es que el cine no es lo que más me gusta. Disfruto mucho el teatro. El cine es del director y del productor. El teatro es del actor. Y con respecto a la televisión, lo impresionante que tiene es la devolución que te da el público. En este momento estoy haciendo Señores Papis en Telefe. La televisión tiene esa cosa mágica de la llegada masiva.