El actor Gary Oldman concedió a la revista Playboy, en su edición para Estados Unidos, una de esas raras entrevistas promocionales donde los actores no se guardan nada y dejan titulares en cada respuesta. En este caso, uno llama la atención: «La correción política es una basura».
Oldman habló largo y tendido de los casos de Mel Gibson y Alec Baldwin. Ambos, especialmente el primero, cometieron exabrutpos que no les perdona la industria cinematográfica no les perdona áun hoy. Gibson se metió en un buen lío cuando fue arrestado en 2006 en Malibú (California) por conducir presuntamente bajo los efectos del alcohol. Entonces llegó la frase maldita, la que tanto habrá lamentado desde entonces: «Los judíos son responsables de todas las guerras del mundo».
Declaraciones que le costaron el destierro casi absoluto de Hollywood y le cerraron prácticamente todas las puertas, salvo las de amigos como Jodie Foster y Sylvester Stallone. Oldman habla así de Gibson: «Se emborrachó y dijo algunas cosas, pero todos hemos dicho cosas. Somos todos unos put** hipócritas».
Oldman, que estos días promociona su última película, El amanecer del Planeta de los Simios, añadió: «Mel Gibson vive en una ciudad que está dirigida por judíos y dijo algo inadecuado porque mordió la mano que supongo que le da de comer. Y que no necesita alimentarle más. Es como un fuera de la ley, un leproso».
Fuente: hoycinema.abc.es