"Casi un gigoló", una amable comedia imperfecta

Con variaciones de tono y altibajos en el ritmo, este film de John Turturro recupera al gran Woody Allen como eficaz y preciso comediante.

En su quinta incursión como director, y aquí también guionista y protagonista, John Turturro entrega una comedia amable y sin mayores pretensiones. Con pulso decidido, en los primeros cinco minutos el realizador esboza el cuadro de situación de los personajes. En medio de una crisis comercial, Murray (Woody Allen) debe cerrar su librería, en la que también trabaja su amigo de toda la vida Fioravante (John Turturro), quien además tiene un empleo extra como florista dos veces a la semana. Mientras guardan los libros en cajas, Murray cuenta que su dermatóloga le confesó que quiere hacer un trío. Y así, de la nada, convence a Fioravante de que debute como gigoló para entre ambos repartir las ganancias.


El arranque tiene guiños de comedia de fórmula. Bellas mujeres, encantadoras canciones en la banda sonora y un Brooklyn otoñal como telón de fondo. Woody se luce en el rol de este improvisado proxeneta que se dedica a encontrar clientas para el atípico semental. Si a esto le sumamos que la dermatóloga en cuestión es Sharon Stone y que la amiga para el ménage à trois es Sofía Vergara, nos entregamos sin resistencia a esta fábula tan inverosímil como irresistible. 


Sin embargo, el ritmo zumbón del comienzo cede frente al drama cuando Murray le lleva a Fioravante una viuda judía ortodoxa (Vanessa Paradis), sumida en la tristeza y la soledad. La historia de esta mujer enternece al codiciado Don Juan, y aquí el film entra en una suerte de pantano. No termina de hacer pie firme en el romance, y tampoco logra recuperar del todo la frescura inicial.


El anterior vaivén de situaciones entre los diferentes personajes también se dispersa, y queda la sensación de que todos ellos tienen una riqueza que queda medio explotar. El relato pone demasiado énfasis en el vínculo entre el gigoló y la viuda, y se debilita la química que venía desarrollándose con los demás protagonistas. De hecho, por momentos se extraña una mayor presencia de un Woody Allen que aquí recupera su oficio de genial y preciso comediante.


Al terminar, flota una sensación ambigua. Evidentemente, Turturro no quiso hacer una de esas comedias repletas de ganchos y golpes de efecto, pero tampoco dio del todo con un relato de tono intimista. Aún con sus altibajos y su indefinido registro,  Casi un gigoló transcurre con amabilidad, y si bien no deja un sabor perdurable en los sentidos; se las ingenia para salir airosa en su premeditada imperfección.

 

 

Fading Gigolo / Estados Unidos / 2013 / Apta mayores de 13 años / 90 minutos / Dir.: John Turturro. / Int.: John Turturro, Woody Allen, Vanessa Paradis, Sofia Vergara, Liev Schreiber, Sharon Stone