En estos últimos tiempos, el periodista Jorge Rial viene en picada. Por un lado, el chimentero fue víctima de su propia procesadora al quedar involucrado en un escándalo que derivó en su separación de Mariana Antoniale. Por otro, sus habituales aprietes a las figuras del espectáculo, sumados a los exabruptos de su compañero Luis Ventura; lo han colocado en un plano de fuerte antipatía con respecto a diferentes sectores del público y de la prensa.
Hoy, en el programa Intrusos, Rial ensayó un doble gesto de piedad. En primer lugar, volvió a la carga con su reclamo de solidaridad hacia Berugo Carámbula. Recordemos que el querible ícono uruguayo está internado en un hospital público, y no tiene en este momento cobertura social, por haber dejado de hacer los aportes a la obra que nuclea a a los actores. Y ahí lo vimos a Jorgito, despotricando por una causa noble, reclamándole humanidad a la institución que dejó desamparado al conductor de Atrévase a soñar.
Minutos más tarde, hizo su entrada en el estudio una compungida Nazarena Vélez. La actriz y productora se quebró en llanto ni bien el líder de Intrusos la estrechó en un abrazo. Allí, ella contó los detalles de su regreso al teatro tras el duelo por la muerte de su marido, el empresario Fabián Rodríguez.
"No sé si es sanador volver al teatro, pero tengo obligaciones que asumir y no tengo otra alternativa. Si fuera por mí, por mi cuerpo, me quedaría en la cama tapada, no tengo ganas de otra cosa", señaló la actriz visiblemente perturbada.
La nota siguió por caminos cada vez más escabrosos. "Soy una mina hecha mierda que se le mató el marido", prosiguió Nazarena, admitiendo que está apuntalada por un arsenal de medicamentos.
Al igual que en el programa de Mirtha Legrand, hubo un recorrido por los vericuetos más dolorosos de su reciente experiencia. Una vez más, su hijo Thiago fue protagonista de una buena parte del relato. La invitada apenas logró articular palabras en medio de una crisis de llanto, y la atmósfera del estudio se volvió tensa por demás, entonces Rial optó por mandar a corte comercial.
Al regresar al estudio, con la placa de Intrusos que quedó durante un rato en el aire, y sonido de fondo algo caótico, pudimos ver al conductor conteniendo a Vélez y dando por terminada la nota. Allí se produjo un momento ambiguo. Jorge estiró durante un par de minutos su abrazo con Nazarena, mientras ella insistía en seguir adelante con la entrevista.
Podemos pensar dos cosas. O Rial ha sido invadido por un espíritu humano, piadoso y conciliador. O bien quiso capitalizar la visita de la actriz en un doble sentido. Lo cierto es que el oportunista conductor hizo dos goles en el mismo partido. Logró los esperados puntos de rating bañados en lágrimas, y luego se mostró generoso al liberar a Nazarena; en un fuerte golpe de efecto humanista.
El "intruso" acompañó a la viuda prácticamente hasta la puerta del estudio, y por supuesto todo fue seguido por el atento ojo de la cámara. Luego, una vez sentado junto a los panelistas, destacó que la actriz y productora fue desinteresadamente al programa, que no hubo ningún dinero de por medio; palabras que fueron una directa alusión a la participación de Nazarena en Almorzando con Mirta Legrand.
Tan astuto fue Rial en la resolución del tenso momento, que hasta evitó el incómodo trance de que la invitada decidiera levantarse en plena charla. De hecho, algo de eso se venía anunciando antes de la tanda; y según lo que se comenta, Nazarena se habría desvanecido durante unos segundos cuando el corte ya estaba en marcha.
Y así, a pura vuelta de tuerca, el cuestionado periodista ensayó un nuevo perfil, el de un tipo piadoso, capaz de anteponer el dolor del prójimo por encima de la rentabilidad televisiva. ¿Le creemos?. No sé ustedes, yo no.