Este segundo disco póstumo del inolvidable rey del pop vuelve a despertar un sentimiento dual. Por un lado, esa sensación de profanación de pequeños tesoros que Michael Jackson no quiso dar a conocer. Por otro, la resistencia a que nuestra vida siga sin sus canciones. Y así, el talentoso L.A.Reid, actual CEO de la compañía Epic, se encargó de capitanear este proyecto que incluye ocho tracks inéditos del fallecido ídolo pop, moldeados por un batallón de productores que siguieron los lineamientos del experimentado Timbaland.
Resulta irónico que en estos cinco años posteriores a su muerte, haya aparecido más música nueva de Michael que en la década previa a su trágico final. Y seguramente hay material de sobra para unos cuantos discos más. Es sabido que Jackson archivó una gran cantidad de grabaciones, debido a su altísimo nivel de exigencia.
Como todo disco configurado a partir de retazos, el nivel es desparejo. Algunas canciones buscan emular el sofisticado sonido de la era Quincy Jones, con armonías y arreglos de cuerdas que nos llevan a las texturas de la era dorada de Jackson. En esta línea, Love never felt so good y Loving you se ubican fácilmente entre lo mejor de este lanzamiento. Sin embargo, la atadura de L.A. Reid y su equipo de productores a las marcas de sonido reconocibles en la discografía de Michael, es también un condicionante que sofoca la posibilidad de una verdadera actualización. Evidentemente, lo que se ha buscado es remozar los tracks inéditos que componen Xcape sin alejarlos demasiado de su esencia inicial. La ediciòn de lujo del disco incluye las versiones originales de los temas, para que así todo fan pueda completar la experiencia.
En la primera escucha, queda en claro que esa prudencia en la reformulación de las canciones no logra homologar la altura de ningún clásico de Jackson. Por ejemplo, A place with no name remite a The way you make me feel, aquel genial single del disco Bad de 1987. Y más allá de que este track del nuevo disco no suene mal, en su paralelismo con el groove de aquel de los '80 pierde por goleada.
El punto más bajo llega con Do you know where your children are, una canción que quedó fuera de Dangerous. Aquí, el ídolo se pronuncia fuertemente contra el abuso infantil. En medio de un escándalo en que el propio artista quedó envuelto en acusaciones sobre este tema, la compañía discográfica optó, en aquel entonces, por dejarla fuera del disco. Más allá del episodio judicial, hay que decir que las composiciones moralistas de Michael siempre han sido las más empalagosas y desafortunadas de su carrera.
Si bien el flamante lote de inéditos no alcanza la excelencia de los brillantes trabajos que lanzó el rey del pop en vida, esta segunda entrega póstuma contiene una joyita que justifica la edición del disco. Se trata del mencionado single Love never felt so good, co escrito con Paul Anka hacia 1983. Con sólo escuchar este track en la apertura de Xcape, caemos rendidos ante la inigualable calidad musical de Michael Jackson. Un artista tan genial y contradictorio que, a cinco años de su partida, sigue manteniendo al mundo expectante.