Tres integrantes de la banda Take That podrían tener que devolver más de 24 millones de libras (unos 29 millones de euros) al fisco británico, después de que un tribunal decidiera que la sociedad en la que participaban era en realidad un sistema para evadir impuestos. Gary Barlow, Howard Donald y Mark Owen invirtieron 81 millones de euros en la firma Icebreaker, una asociación que se movía en el negocio de la industria musical. Una investigación ha descubierto que funcionaba como una tapadera para procurar reducciones fiscales a sus miembros. Los abogados de la banda mantienen que sus clientes creían que las actividades de Icebreker eran legítimas. No hay indicios que los restantes integrantes Robbie Williams y Jason Orange, perteneciesen a la sociedad.
En los últimos años Gary Barlow, cantante y compositor principal del grupo, ha cultivado una imagen de seriedad y respetabilidad. Se ha dedicado a proyectos solidarios, en particular relacionados con los niños necesitados, y en 2012 organizó un concierto en el palacio de Buckingham para celebrar los 60 años de reinado de Isabel II. El príncipe Carlos le felicitó personalmente por sus esfuerzos. Ese mismo año recibió la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la industria del entretenimiento y sus proyectos solidarios.
Algunos miembros del Parlamento han pedido públicamente al cantante que devuelva su condecoración como muestra de arrepentimiento. El primer ministro británico David Cameron no considera necesario que Barlow renuncie a sus honores: "Ha hecho mucho por este país. Ha recaudado grandes cantidades de dinero para causas benéficas. En ese sentido la Orden del Imperio Británico reconoce el trabajo que ha hecho. Pero es justo que devuelvan el dinero", declaró el líder conservador en un programa de televisión.
Fuente: elpais.com