"El hijo de Dios", una estafa impiadosa

Oportunista rejunte de escenas de una miniserie que se vio hace un año en televisión. Solemne y desapasionada, esta película carece de toda fe en el buen cine.

Estamos frente a un nuevo auge del cine bíblico, hace un par de semanas se estrenó en salas del país Noé y arrasó con la taquilla, ahora es el turno de El hijo de Dios, film presentado estratégicamente en Semana Santa. 

Desde el punto de vista cinematográfico, no hay nada nuevo ni arriesgado en esta propuesta dirigida por Christopher Spencer. La película se ajusta a las sagradas escrituras con el mayor grado de fidelidad y respeto posible; y aprovecha el éxito logrado hace un año por la miniserie del History Channel La Biblia. Para ser honestos, hay que decir que más que basarse en ese producto televisivo, lo saquea. No hay un proceso de adaptación cinematográfica, sino un amontonamiento de varias de las escenas que antes desfilaron por la pantalla chica, ahora vendidas a precio de entrada de cine. Algo así como un rejunte sin identidad al que sólo se le incorporó una nueva voz en off.

Un film  concebido a partir de una maniobra especuladora y poco creativa, difícilmente encuentre algún mérito propio. Lo que tenemos aquí es un relato solemne y sin matices, que ni siquiera cumple con el estándar de calidad de producción que suelen ostentar este tipo de apuestas. El hijo de Dios es apenas un complemento para todo aquel espectador, que en medio de una fecha sensible, quiera reencontrarse con un film bíblico sin complicaciones ni variaciones de punto de vista.

Por otro lado, resulta contradictorio, o al menos distractivo, que una historia que apuesta al despojo esté protagonizada por un ex modelo que remite más a un galán de telenovela, que a un líder espiritual. Mientras que la actriz que interpreta a María, en varios momentos se aleja de toda credibilidad o empatía con el espectador, al lucir un tanto excedida en bótox.

Y lo más importante; cuando se narra un relato cuyos acontecimientos son de conocimiento público, es imperioso hacerlo desde una sensibilidad que conecte con el material de origen. En este sentido, El hijo de Dios es una experiencia fallida, porque más allá de trasladar con cierta fidelidad los hechos narrados en la Biblia, al proceder con tanto cálculo y previsión, no logra imprimirles ni una pizca de pasión, ni cristiana ni de ningún tipo. De esta manera, la película no completa la experiencia mística que propone, y queda a su vez muy lejos de profesar la fe en el buen cine.

Son of God / Estados Unidos /  2014 / 138 minutos / Int.: Diogo Morgado, Roma Downey, Amber Rose Revah, Darwin Shaw / Dir.: Christopher Spencer / Apta mayores de 13 años