Hace unos meses, yo estaba en el desayunador de un hotel en Mar del Plata, cubriendo el Festival de Cine que se realiza allí cada año. Mientras alimentaba mis baterías para una larga jornada de películas y conferencias de prensa, veo ingresar a una enorme mujer con un séquito de musculosos. Su imponente imagen y el rítmico sonido de sus tacos, llamaban la atención de todos a su paso. La chica en cuestión: Vicky Xipolitakis.
Una mujerona auténtica es aquella que es despampanante desde la mañana hasta la noche. Y ahí, a las 9 de la mañana, La Griega ya estaba en modo encendido con su infalible receta: la de ser una suerte de voluptuosa vamp combinada con toques de desbordante dibujo animado.
Hace un par de temporadas se hablaba de las "Mellizas Griegas". Hoy, nadie recuerda el nombre de la otra. Ah, sí... Stefanía. Pero Stefy ya es recuerdo, evidentemente no hay lugar para las dos. Y ahí es donde Vicky aprendió a sacar ventaja, incluso de lo fallido. Sino recordemos su blooper en el debut de Brillantísima este verano.
Y ni hablar de estos últimos días. Victoria ha copado los portales de espectáculos con sus calientes vacaciones en Punta Cana junto a una amiga. Para el periodismo farandulero Xipolitakis es un producto rendidor, y a su vez de bajo costo. No hizo falta enviar paparazzis a seguirla al paraíso caribeño, porque ella misma se encargó de manera sistemática de compartir fotos vía Twitter. Y de paso desde allí, se benefició con el rumor de un viaje a Dubai para encontrarse con Maradona. Capítulo que quedó trunco cuando ayer la vedette volvió a pisar suelo argentino.
Tan desmesurado es el universo Xipolitakis que ya genera satélites, uno de ellos es sin dudas la amiga en la que Diego habría puesto el ojo. A su vez, la presencia de personajes periféricos es el certificado de suceso de todo mediático que alcanza alto reconocimiento popular.
Si uno compara a dos chicas que pisan fuerte en los portales y programas de chimentos, como Vicky Xipolitakis y Annalisa Santi, rápidamente salen a la luz los motivos del triunfo de la primera. Xipolitakis ha sabido crear un personaje que resulta cercano en el plano carismático, y porno inalcanzable en el plano de sus curvas. La síntesis de esa dualidad es la que produce fascinación. Estará por verse este año si hay algún resto de virtuosismo cuando baile en la pista de Showmatch. En tanto que Annalisa no tiene mayor futuro. Su personaje de concheta de la UCA devenida en supuesta come hombres resulta poco creíble y querible. A su vez, su fisionomía todavía da parecida a la de alguna chica que puedas encontrar en un bar o en el supermercado.
Y vuelvo a recordar aquel desayuno en Mar del Plata, y ese dejo de irrealidad del voluptuoso personaje que paseó frente a mis ojos. Estoy seguro de que los que estuvimos tomando nuestro café con facturas y frutas, sentimos un breve lapsus de confusión. Xipolitakis captó la atención de todos al entrar, y también al salir, con su llamativo taconeo y dibujando sonrisas a todos los presentes.
Vicky deja en claro que la vedette argentina de la nueva era no es esa que baila y actúa a la perfección, sino la que aprende a desarrollar la síntesis entre lo cercano y lo imposible. La chica que puede sonreír dulcemente en el desayuno, y la hembra bestial que deja a todos con la medialuna atragantada.