3 razones para ver Dallas Buyers Club

Imperdible película que desnuda el entramado de intereses económicos de los laboratorios durante la irrupción del SIDA en 1985.

1- Dallas Buyers Club es una película aguerrida que bucea en una temática poco explorada por el cine americano, el SIDA. Con un fuerte planteo sobre los intereses de los laboratorios, la burocracia hospitalaria y la inercia de la justicia; el film del canadiense Jean-Marc Vallée sacude al espectador con una estética con reminiscencias al documental y al cine de los '80

2- Las intensas interpretaciones de Matthew McConaughey y Jared Leto, grandes aspirantes a llevarse el Oscar a Mejor Actor Protagónico y Mejor Actor de Reparto respectivamente; aportan un nivel de entrega absoluto a sus personajes. McConaughey se aparta del héroe sufriente y políticamente correcto, dando vida a un cowboy machista, homofóbico y adicto; rol para el que bajó casi 20 kilos. Leto también impacta con su travesti Rayon, histriónico personaje al que el actor logra dotar de intensidad y nobleza.

3- Si bien el film cuenta una historia que arranca en 1985, tiene en sus planteos alrededor de las corporaciones e intereses económicos que rodean al HIV una enorme vigencia. El hecho de que los personajes decidan pelear furiosamente contra un sistema, se puede homologar a la situación de miles de portadores y enfermos en el mundo que desde hace tiempo se resisten a ser "conejillos de prueba" de tratamientos terapéuticos de dudosos resultados.

Dallas Buyers Club / 2013 / EE.UU. / Apta mayores de 16 años / Dir.: Jean-Marc Vallée / Int.: Matthew McConaughey, Jennifer Garner, Jared Leto

En la ciudad de Dallas en 1985, el homófobico y adicto vaquero Ron Woodroof (Matthew McConaughey) es diagnosticado con SIDA y le dan treinta días de vida. Aislado de sus amigos y de la comunidad, comienza a consumir AZT, una droga legalmente disponible en los Estados Unidos que lo lleva al borde de la muerte. Para sobrevivir, contrabandea medicinas antivirales aún no permitidas en los Estados Unidos. Otros pacientes que padecen el virus averiguan sobre él, sus medicamentos y su lucha contra el sistema; con ellos Ron crea el Dallas Buyers Club ('Club de Compradores de Dallas'), uno de los varios que funda en el país para proveer de tratamientos alternativos a todos los miembros que puedan costearlos. Los clubes, que crecen en cantidad y membresía, llaman la atención de la justicia americana y de la industria farmacéutica. El poder jurídico y el de los laboratorios se lanzan fuertemente contra la cruzada de Ron.