El californiano de eterno rostro aniñado regresa después de seis años sin registro de estudio con Morning Phase, un disco que se ubica lejos del tono festivo e irónico de Mellow Gold (1994) y Odelay (1996); y se emparenta con el espíritu melancólico de Sea change (2002). Es importante señalar esa filiación, para que aquellos que sólo aman al Beck que combinaba texturas de rock alternativo con hip hop a través de hits como Loser y Where It's At, no se sientan decepcionados.
Muchos críticos señalan la influencia del legendario álbum Rumours de Fleetwood Mac, sobre la cristalina producción de Morning Phase. La referencia de los Mac parece ser una constante en este último año. Las hermanas, también californianas, que forman la banda Haim vienen de experimentar un gran éxito con su disco debut, que tiene un sonido fuertemente inspirado en el mencionado Rumours.
Beck hace de su Morning Phase una experiencia hipnótica de principio a fin. El viaje comienza con un interludio de menos de un minuto con orquesta de cuerdas. A partir de ahí, todo es una suerte de lacónico amanecer sonoro; en el que prevalecen texturas folk, country y un coqueteo con la psicodelia. Melodías perfectas como las del single Blue Moon, y un plácido tono cansino instalado en la mayoría de los tracks, destacándose Black Bird Change. Pero no todo es cálida luz, Beck también se atreve a un momento verdaderamente desolador con la canción Wave, la única que quiebra la atmósfera etérea que domina al disco por completo. El punto más alto, y perfecta síntesis de este trabajo, llega con Unforgiven, en la que un intenso piano gana protagonismo junto a unas guitarras arrastradas.
La noche ha sido demasiada larga... Si llegaste aturdido o herido, aquí está Beck para curarte.
- Joya del disco: Unforgiven
Beck /Morning Phase / Sello: Capitol / Productor: Beck / Duración: 47 minutos