El poeta, escritor y compositor Horacio Ferrer falleció hoy a los 81 años a raíz de una complicación cardíaca. El artista fue autor de algunas de las más memorables letras de tangos de Astor Piazzolla.
El deceso de Ferrer se produjo en el Santorio Güemes, en la ciudad de Buenos Aires. El legado de su obra se compone de canciones populares como María de Buenos Aires, Chiquilín de Bachín y Balada para un loco.
El poeta había nacido en Montevideo (Uruguay) el 2 de junio de 1933 y se había nacionalizado argentino. Hasta hoy se desempeñó como presidente de la Academia Nacional de Tango.
A los 34 años, publicó su primer libro de poemas, Romancero canyengue, libro que presentó recitándolo acompañado por el guitarrista Agustín Carlevaro. El libro fue muy bien recibido tanto en Montevideo como en Buenos Aires. Troilo, Piazzola, Mario Benedetti, Cátulo Castillo, Homero Espósito, elogiaron la obra. Varias críticas literarias sostuvieron que el libro marcaba el nacimiento de un nuevo lenguaje en el tango.
Hacía 40 años que vivía en el octavo piso del Hotel Alvear junto a su esposa Lucía Michelli -Lulú-allí habitaban un departamento con dos balcones desde donde veían gran parte de Buenos Aires. "El Hotel Alvear es muy significativo en la historia de Buenos Aires y tiene su encanto. Ha vivido aquí gente muy singular, los cajetillas de todo Recoleta venían al restaurante o al café para encontrarse. Tiene un lindo pedigree".
Ferrer siempre reconoció su sensibilidad estética. "A mi me gustan las cosas de mucha calidad. Dentro de mis posibilidades he tratado de vestirme bien, de ser elegante como poeta, de mirar y asimilar en los viajes cosas que me parecen bonitas. Todo eso tiene que ver con la poesía, la belleza, el misterio".
Algunas tardes recibía amigos o preparaba un programa de radio que co-conducía. Dentro de su rutina estaba salir a comer todas las noches con un sacerdote amigo. "Porque la vida es una fiesta y un día se acaba. Hay que disfrutarla con un ser amado, una canción, una poesía, una obra de teatro, una idea que uno se ponga a escribir. Es una fiesta la vida"
Sin temor a referirse a la muerte dijo: "Moriré en Buenos Aires, como mueren los que saben morir
Fuente: lanacion.com.ar