"Interestelar", ir por todo y terminar flotando en la nada

El film de Christopher Nolan sobrevuela sin suerte diversos registros y evidencia un cine falto de identidad. Una película demasiado atada a cumplir con el prestigio y el sentido de espectáculo.

Hubo un tiempo en que Christopher Nolan emergió como el nuevo referente cool del cine americano, con sus artificiosas piruetas narrativas en Memento y la sobrevaluada Noches blancas. Luego, el niño mimado de la crítica fue por más y se involucró en una franquicia tan poderosa como la de Batman; logrando una trilogía más que aceptable. Finalmente, en estos últimos años, un Nolan ya transformado en marca de prestigio va por la mixtura del sentido de espectáculo y el reconocimiento en los festivales internacionales. El resultado: un híbrido que llega a su máxima potencia con la flamante Interestelar.

Su nueva y elefantiásica producción arranca como una suerte de drama realista, con un planeta tierra cayendo en picada hacia la muerte. Hay un ex piloto de la NASA (Matthew McConaughey), que trabaja en el campo con la firme convicción de sacar a flote al menos a los suyos, sus hijos y su suegro. Paradójicamente, este primer tramo de la historia resulta más potente y convincente que el del viaje intergaláctico que le encomienda el profesor que interpreta el gran Michael Caine. Aprovechando un agujero negro, la expedición parte en búsqueda de nuevos planetas hacia los cuales se podría trasladar la humanidad.

Interestelar no oculta sus puntos de contacto con el clásico de ciencia ficción 2001, odisea del espacio. Y por supuesto, en el plano comparativo pierde por goleada. Pero las referencias no se agotan en el antológico film de Stanley Kubrick, hay algo del sentimentalismo del cine de Steven Spielberg en versión malinterpretada, y también cierta textura metáforica a lo Terrence Mallick. El problema no es tanto la mixtura, sino la falta de impronta en el cine de Nolan para lograr de esas múltiples combinaciones un estilo personal. Quentin Tarantino es la prueba más contundente en el cine americano reciente de que la construcción de identidad a partir del mestizaje es posible.

Hay también otros problemas que se están transformando en constantes en el cine del encumbrado realizador. Uno de ellos es sin dudas el regodeo en diálogos explicativos y redundantes. Ese fue el principal mal de la igualmente pretenciosa El origen, y aquí vuelve en versión recargada. Gran parte del subrayado recae también sobre la machacona y omnipresente banda sonora, con un Hans Zimmer que confunde ampulosidad con intensidad dramática.

¿Y el elenco?. Un seleccionado con el que soñaría todo director, con nombres como Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Ellen Burstyn, John Lithgow y Michael Caine entre otros tantos. Obviamente estamos hablando de gente con oficio que no se desentona, pero que tampoco aporta el brillo distintivo de una Sandra Bullock en Gravedad; por ir a un referente cercano vinculado a un viaje espacial.

Así y todo, con su acumulación de imprecisiones, a lo largo de sus casi tres horas de duración; la película logra algunos destellos de cine potente y genuino. Y por supuesto, los efectos visuales van derechito a un premio Oscar. Si Nolan lograra liberarse un poco más de las ataduras del gran director que debe cumplir a rajatabla con un espectáculo descomunal y un sermón aleccionador, seguramente estaríamos frente a un film más libre; tanto en su desarrollo como en su resolución. Mientras tanto, el estado de megalomanía en el que se encuentra suspendido en este último tiempo el realizador, lleva a su público a quedar flotando a la deriva de aquello que pudo ser una buena película.

Interstellar / 2014 / Estados Unidos / 169 minutos / APM 13 / Dir.: Christopher Nolan / Int.: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Michael Caine, Jessica Chastain y Michael Caine.