"Perdida", la vuelta del cine audaz y sofisticado

Sobre la simple premisa de una mujer que desaparece en medio de una crisis de pareja, David Fincher sorprende con un macabro relato. El matrimonio, el sueño americano y el circo mediático; dinamitados con unos niveles de ferocidad y cinismo poco habituales en el cine de hoy.

 Todo aquel que haya visto el trailer promocional de Perdida podría pensar lo mismo: otra película más sobre un secuestro en el que uno de los protagonistas estaría vinculado como posible victimario. El nuevo film de David Fincher nos zambulle de lleno en la crisis de de un matrimonio instalado en una casa de un abúlico pueblo de Missouri. La pareja se conoció antes en New York, y claro, tuvieron sus momentos de pasión y complemento. Nick Dounne (Ben Affleck) es un canchero periodista, no del todo brillante, que deviene en propietario de un bar financiado por su esposa. Amy (Rosamund Pike), es una mujer atractiva, desde todo punto de vista, cuya infancia sirvió de inspiración para que su padre creara un popular personaje de literatura infantil. El día del quinto aniversario de matrimonio, ella desaparece, aparentemente en medio de un hecho violento. Y a partir de aquí, el clásico juego del gato y el ratón se desplegará en una versión ultra sofisticada.

El director de películas de manual como Pecados capitales, El club de la pelea y El curioso caso de Benjamin Botton; demostró hace pocos años con la inquietante Red social que es capaz de generar una obra con matices, superadora de todo tipo de lugar común. Con Perdida, redobla la apuesta y nos interna en un macabro viaje con idas y vueltas en el tiempo, mientras desarrolla una serie de interrogantes que tienen más de una capa de lectura. La premisa que se instala en los primeros minutos es la misma que todos hemos visto en los avances del film: ¿Nick es víctima o victimario?. Algunas críticas podrán revelar más de la cuenta. Aquí, solo vamos a llegar a ese disparador.


Por otro lado, no hace falta anticipar más de la cuenta porque la riqueza del film de Fincher va mucho más allá de la resolución del caso policial. Lo apasionante es la mirada que el realizador desarrolla sobre los oscuros, y a veces inexplicables, vericuetos de la vida en pareja. A la vez que despliega una incisiva mirada sobre todo lo periférico en este tipo de intrigas: el circo mediático, los vecinos chusmones, las cadenas de oración y el operativo de investigación. A lo largo de dos horas y media, la película avanza con buen pulso rítmico, y jamás subestima al espectador. Tanto a través de los flashbacks, como de las situaciones que ocurren en el presente; tendremos la chance de conocer el punto de vista de los dos personajes centrales. La riqueza de Perdida radica en no entregar a los protagonistas en bandeja para que empaticemos con alguno de manera automática. La película lanza una apuesta desafiante e incómoda, que no se mastica y procesa por completo durante la proyección, sino que se instala y perdura una vez que salimos de la sala.

Estéticamente, asistimos a un festín crudo y sangriento, que tiene algunos puntos de contacto con exponentes del cine ultraviolento de comienzos de los '70, aunque con un tratamiento de la imagen indudablemente actualizado. En tanto que desde lo narrativo, Gillian Flynn se encargó de adaptar su exitosa novela, con una traslación a la pantalla que remite claramente al "nada es lo que parece"; tan característico en los films de Brian De Palma. La música de Atticus Ross y Trent Reznor (líder de la banda de rock industrial Nine Inch Nails), más allá de aportar la necesaria atmósfera pesadillesca; va por caminos y texturas totalmente diferentes a los de cualquier thriller convencional. Y las actuaciones son por supuesto el plato fuerte de este combo poderoso, en el que si bien la dupla central brilla; es sin dudas Rosamund Pike quien tiene mayores chances de ir directo a una nominación al Oscar.

Desde una premisa aparentemente básica, David Fincher logra hincar el diente en vapuleadas instituciones como el matrimonio y el "sueño americano". Y si bien en algunos momentos cae en uno que otro subrayado innecesario, su nueva película tiene unos niveles de ferocidad y cinismo poco habituales en el cine industrial de hoy. Pero lo verdaderamente inquietante de Perdida, es su discurso sobre una relación de pareja entendida en términos de dominación; con una macabra inversión de roles entre dominante y dominado. “Cuando pienso en mi esposa, siempre pienso en su cabeza”; con esta ambigua y enorme frase comienza tanto la novela como el film. Un misterio tan sombrío como indescifrable. 

Gone girl / Estados Unidos / 2014 / 149 minutos / Apta para mayores de 16 años / Director: David Fincher / Intérpretes: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrcik Harris, Tyler Perry