A casi treinta años de su estreno, la comedia norteamericana ALF sigue siendo uno de los mayores clásicos de la televisión mundial. Cada tanto, algún canal de televisión (abierto o de cable) desempolva los casettes de video y pone al aire la simpática serie que tenía a un excéntrico y problemático extraterrestre como protagonista.
Uno de las mayores atracciones y misterios que siempre deambulaban alrededor de ALF era cómo los creadores de la serie lograron personificar tan bien a un alienígena que parecía una cruza entre oso y perro, que le gustaba comer gatos y hacía la vida imposible a los miembros de la familia Tanner.
Por ello, los creadores de ALF decidieron revelar este secreto guardado por años y que siempre tuvo miles de hipótesis. Según replicó La Voz del Interior, la mayor parte de las grabaciones de la sitcom se realizó con una marioneta que representaba la mitad superior del cuerpo de ALF y que era manejada por varios titiriteros a la vez.
Quien dirigía a los marionetistas era Paul Fusco, que movía la boca de ALF con una mano y usaba la otra para los mecanismos que movían uno de los brazos. El otro brazo estaba a cargo de Lisa Buckley, mientras que Bob Farppiano se encargaba de los movimientos faciales y de las orejas con un control remoto.
Pero cuando se debían realizar tomas de cuerpo entero del extraterrestre se empleaba un actor de carne y hueso. El encargado de personificar a ALF en algunas secuencias era el actor y circense de origen húngaro Mihaly "Michu" Meszaros, quien con sus 83 centímetros de altura tenía que calzarse un sofocante disfraz recubierto de pelo y caminar o correr tratando de soportar el calor.
Gracias a estas novedosas estrategias televisivas, ALF logró ser por mucho tiempo la criatura mejor lograda de la televisión de ciencia ficción sin someterse a procesos de efectos especiales ni ediciones digitales.