Cómo y por qué el ibuprofeno mató a Ricardo Fort

Aunque era adicto a la morfina, Ricardo Fort terminó falleciendo producto de una hemorragia provocada por ibuprofeno y otros calmantes de venta libre.

Foto: Twitter
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El 25 de noviembre pasado, Ricardo Fort sorprendía a propios y ajenos. No por alguna de sus excentricidades sino porque había pasado a “mejor vida”, luego de haberse internado para realizarse una operación de rodilla.

El mediático, según consta en el parte médico difundido por el Sanatorio de la Trinidad, falleció a causa de una hemorragia digestiva masiva. En buen romance, el sangrado en la zona del esófago, el estómago y el duodeno.

Los médicos que lo atendieron presumen que el organismo de Fort no resistió el coctel de calmantes que tomaba. No tenía que ver con su adicción a la morfina, sino con la peligrosa mezcla de aspirina, paracetamol y naproxeno que ingería a diario.

A ello debe sumarse una droga que muchos consideran inofensiva y no lo es: el ibuprofeno, la cual hasta hace unos años solo podía comprarse con prescripción médica y que repentinamente pasó a venderse como “de venta libre”.

El ibuprofeno, al igual que otros calmantes, puede causar indigestión, náuseas, diarrea, acidez, dolor de estómago y úlceras. A su vez, está contraindicado en personas con problemas renales o hepáticos, insuficiencia cardíaca o presión arterial alta.

Sus efectos adversos no son nuevos, en enero de 2011 una investigación científica suiza demostró que una toma diaria continuada de ese analgésico durante varios años “puede triplicar el riesgo de un derrame cerebral o puede aumentar la posibilidad de padecer un ataque al corazón”.

El paper fue publicado por el prestigioso British Medical Journal y habla claramente del “consumo de grandes dosis regulares durante años de Ibuprofeno”.
 
Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron los comportamientos de pacientes que consumían antiinflamatorios no esteroides con otros que tomaban otros medicamentos o placebos.

Así, los expertos descubrieron que las personas que consumieron durante un largo periodo de tiempo analgésicos como el ibuprofeno incrementaron entre un 2 y un 4% el riesgo de sufrir un derrame cerebral o un infarto.

Como puede verse, el riesgo va mucho más allá de la figura del fallecido Fort, sobre todo porque se trata de un remedio de venta libre catalogado como uno de los más consumidos por la sociedad. “El 50% de la población mayor a 18 años toma este tipo de analgésicos y muchos lo hacen diariamente, cayendo en un claro sobreuso”, explica Marcelo Peretta, doctor en Farmacia y Bioquímica.

Como dice una conocida frase, peor el remedio que la enfermedad.