Café Tacvba y la vuelta a ese eterno juego de seducción

Los mexicanos coparon el Arena de Maipú y desplegaron su ritual de elevar a las masas para después amansarlas y devolverlas sanas y salvas, de vuelta a casa. Eso sí, discursos sociopolíticos de por medio, no vaya a ser cosa...

Rubén mantuvo alto el feedback con el público toda la noche. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Rubén mantuvo alto el feedback con el público toda la noche. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Quique, Meme, Joselo y Rubén. Sin música incluso hasta suenan bien. Pero con música y con una puesta en escena impecable, anoche en el Arena de Maipú sonaron mejor.

Los tacubos, o deberíamos decir en estos tiempos, los tacuvos, desplegaron lo que mejor saben hacer para los acólitos de Movistar Trend Music. Como un grupo de viejos amigos a los que no se ve desde hace tiempo, volvieron a reunirse anoche con los mendocinos y a compartir su arte, con temas de toda su discografía, y con el anticipo de la única composición que han dejado entrever hasta aquí de su nuevo álbum El objeto antes llamado disco, titulada De este lado del camino.

¿Quién no ha cantado/bailado  El baile y el salón? Pues con ese arrancaron a las 10 de la noche, enganchándolo con la famosa más famosa de Leo Dan (después de Santiago querido para los argentinos, obvio) Cómo te extraño. A continuación Las flores para que los amigos se vayan soltando del pucho y calentando las gargantas (aún se puede fumar en el Arena a pesar de que es un recinto cerrado).

Se vino La ingrata y ya no hubo tiempo de pisar la colilla. Los que quisieron grabar bien el tema no pudieron y a estas horas aún deben estar dudando en subirlo o no al YouTube. Siguieron Cero y uno y El ciclón. La tribuna frente al escenario estaba copada y los laterales no tanto. El sector VIP se dividía entre los que prefirieron seguir sentados en las mesas moviendo la patita y grabando con el celu y los que como varias chicas pusieron medio canto dentro y medio afuera de la valla que las separaba del campus y se largaron a agitar.

Eo estuvo como recién salido de estudio, pero cuando los tacuvos arrancaron con La locomotora hasta Rubén se voló el rodetazo que se había rearmado después de La Ingrata y entró a revolear semejante melena contagiando a toda la gente contra las vallas del escenario. El rodete brilló por su ausencia en Volver a comenzar y of course gordi, cuando le entraron a la ametralladora de No controles.

Dejate caer, como no podía ser de otra manera, aplacó los ánimos y Tacuva entró en un downtempo que ya había repetido en anteriores actuaciones (vienen de Córdoba y La Plata, donde hicieron prácticamente el mismo show con las mismas plegarias elevadas para compartir ideologías con sus seguidores... como un mantra y ya veremos por qué unos párrafos más adelante).

"México está difícil, como en todas partes -dijo el frontman-. Estamos acompañando el movimiento estudiantil de Chile y a los nuestros allá, los 132, para echarle un ojo a los políticos y pa que funcione la democracia como la conocemos. ¡Estamos agradecidos de la energía de estos estudiantes! Y la primera arenga política estaba dicha, al hacer alusión a la lucha por una mejor educación que llevan a cabo los estudiantes trasandinos, y los reclamos de la agrupación 132 en México por una política de gobierno transparente, que puso en tela de juicio incluso los últimos comicios presidenciales celebrados hace un mes.

Y se acabó el dowtempo.

Chilanga Banda, el tema que sonó a continuación, no es sólo una canción al "estilo" de Los Orozco de Gieco, sino al igual que Gieco, se agarra de una letra del abecedario para desgranar una historia que cuenta en clave de solfa las viscisitudes de un personaje en su día a día. Para Gieco y su banda, ellos "no son" como los Orozco; para Tacvba (en el cover de Jaime López), su diversión es la de un taxista agarrándosela con la policía, para luego descargarse legalmente entre chava, chupe y pachanga. Y aunque a la mayoría nos suene apenas chela, chompiras (gracias a Roberto Gomez Bolaños) y pachanga, el público bailó agradecido de escucharla una vez más en vivo y a todo vapor.

De vuelta la burra al trigo, de vuelta Rubén haciendo de la banda un estandarte de la política para decirle a los mendocinos que allá "en México los pueblos originarios están ahorita defendiendo los bosques y las montañas de las mineras, como acá en el sur los mapuches. Como pueblos debemos defender lo nuestro... cada vez que uno enciende una computadora o el móvil (celular), un niño muere en Africa". Y la banda largó con El fin de la infancia (Que sí, que acababa de putear a los celulares y la compañía que banca el tour es Movistar...)

Eranse las diez y media pasadas y otra vez, como lo hicieran en recitales anteriores, los Tacvba amenazaron con irse y se quedaron. "Con la próxima rolita nos vamos a dormir... ¡o no! (nooooooosssss de todos lados se escucharon en respuesta a la retórica y...) bueno o no, pero como condición nos damos un abrazo bien chingón que es lo único que nos puede salvar de la clase política" remató en gran Rubén para dar paso a la Chica banda de la que no sólo ellos siguen enamorados, con la salvedad que en medio del estribillo improvisó que le dio su amor en "¡un concierto de Mendoza!".

Con el agite bien cumplido, la banda finalmente cayó en lo que todos esperaban al presentar "una rolita que hemos grabado en nuestro último trabajo, que incluyó también a Argentina", dando paso así a Este lado del camino, canción insignia de su último disco, a salir completito a "medidados de octubre", según confirmó el frontman. Eres, Mediodía y Esa noche acompañaron la tranquilidad de un concierto muy bien ajustado y como dicen las revistas de las soft news, para todos los gustos. Un par de pibas se abrazaban y se besaban muy orgullosas de su amor, apoyadas en la valla del lado de afuera de la VIP, y el mundo se balanceaba de contento.

Después de Metro, Rubén Albarrán determinó que todo estuvo de "¡poca madre y que no pase mucho tiempo antes de volver a Mendoza!" para arrancar con El puñal y clavarlo en el corazón de los que aún pedían una más. "Con tranquilidad y por el buen camino, nos vamos, cuidándonos unos a otros", recomendó el artista con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja.

Sin embargo y para sorpresa de esos ingratos que batieron palmas apresuradamente y ya buscaban la única salida, los Tacvba cumplieron con otro ritual que vienen poniendo en escena en todas las tocadas de este tour. Señoras y señores, chavos y chavas: fue de veras emocionante y a la vez sobrecogedor escuchar la tremenda guitarra de Joselo arrancando los acordes de Juegos de seducción. Y así Mendoza cantó con los tacvbos el homenaje a Soda Stereo, a grito pelado, y por esa noche maravillosa ya no hizo falta más.

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