Bad Dreams hizo sonar a Genesis por primera vez en Mendoza

La banda tributo se presentó anoche en el teatro Plaza de Godoy Cruz y ofreció un formidable show, donde fluyó la música del grupo británico. Un espectáculo que fue aplaudido de pie.

Bad Dreams desembarcó por primera vez en Mendoza y lo hizo a lo grande, de la mejor manera, La banda que tributa a Genesis se presentó anoche en el teatro Plaza de Godoy Cruz y allí, durante dos horas y media, desandó una serie de canciones anidadas en los corazones de los fanáticos de los británicos.

Genesis no es una banda de rock más. Tiene una historia difícil porque además de ser una de las grandes bandas del rock progresivo, tuvo dos cantantes (Peter Gabriel y Phil Collins), sus integrantes son extraordinarios instrumentistas y sus discos fueron marcando rumbos distintos.
Así, cualquiera podría achicarse ante el desafío pero Bad Dreams no parece sentir ese peso.

Tal como lo había adelantado Gabriel Agudo a MDZ, los primeros temas fueron de “estudio”, pero vale decir que sólo le bastó llegar a “Misunderstanging” para que el público ya supiera que la noche venía de primera.

Gabriel Agudo (voz líder, percusión), Alex Calvera (bajo, guitarras acústicas, guitarra/bajo “double neck” y coros), Ariel Trifunoff (guitarra líder y coros), Jorge Tenesini (sintetizadores, pianos, programación sequencers y coros) y Edu Giardina (batería, batería electrónica, percusión, programación, secuencias rítmicas y coros) son una verdadera máquina musical que reproduce de manera casi exacta la canciones de Genesis.

Gabriel tiene un color de voz similar al de Collins y cuando tiene que “hacer de Gabriel” cumple a la perfección; Calvera es un monstruo que sostiene todo el grupo; Tenesini conmueve desde sus múltiples teclados a los Banks y Trifunoff es un exquisito guitarrista que cumple a la perfección con los mandatos de Mike Rutherford. Ahora quien verdaderamente sorprende y brilla es Edu Giardina desde su batería. Un verdadero genio.

El show paseó por canciones de los 70 y de los 80 y dejó a todos los presentes (unos 400) absolutamente conformes y satisfechos con lo visto y vivido.

Gracias a Bad Dreams los mendocinos tuvimos la posibilidad de vivir y sentir de cerca, al menos por una noche, la maravillosa música de Genesis. Que se repita.