Sheik Burhanuddin es un místico Sufi, discipulo de Mawlana Sheik Nazim actual Maestro de Orden Sufi Naqshbandi.
Sheikh Burhanuddin es un lector profundo del alma, y tiene una sensibilidad y capacidad innatas para entender y ayudar a la gente en sus problemas psicológicos y físicos.
Por ese motivo, y aprovechando su visita a la Argentina, se presentará esta tarde, a las 20, en la sala Elina Alba (Gutiérrez y España, Ciudad) con una charla abierta libre y gratuita.
Desde hace unos treinta años viaja por el mundo bajo la instrucción de su maestro segun la tradiciòn derviche: dirige seminarios de crecimiento espiritual aceptando invitaciones a muchos países, donde también está dirigiendo comunidades sufíes locales. Es posible encontrarlo dando en seminarios en Europa, Sudamérica e India.
Sheikh Burhanuddin Hermann ha publicado en italiano tres libros. El primer libro ha sido traducido tambien en aleman y español.
Seminarios
Las prácticas sufíes que propone Sheikh Burhanuddin durante sus seminarios, pertenecen a la tradición y al mismo tiempo se adaptan al hombre contemporáneo. Estos métodos tienen la finalidad de llevar a los participantes a reconocerse a sí mismos más allá de los velos de la ilusión de que están separados del Todo, y sin las superestructuras de los condicionamientos. De esta manera, se hace posible tener una experiencia del despertar y vivirlo después en la vida diaria.
Sheikh Burhanuddin lleva a los participantes a compartir una verdadera experiencia, abriendo su corazón al misticismo y la Belleza de la vida. Durante el proceso de un seminario, cualquiera sea la enseñanza o método que esté transmitiendo, está insuflando constantemente amor divino en los corazones de los presentes. Este proceso les ayuda a Ser de forma simple, superando los límites de su personalidad. Empiezan a ver sus llamados problemas con una perspectiva más amplia y más real, con menos apego. “No hay problemas. ¡Tú eres el problema! ¡Dios no tiene problemas! ¡Simplemente dáselos a Él!”, a menudo nos recuerda Sheikh Burhanuddin. Los participantes finalmente y de forma inevitable son suavemente impelidos a girar en una órbita más amplia, la órbita del Amor que todo lo penetra.