Rating, dinero y lo que es peor: maldad

El doctor Angel Clemente Navarro ofrece su opinión sobre lo que sucedió esta semana con las críticas hacia la modelo Verónica Perdomo, quien sufrió un ACV.

Tengo la impresión al empezar a escribir de no tener una precisión cierta del sujeto a usar o los tiempos verbales que representen con claridad lo expresado ya que el tema sobrepasa la contemporaneidad y lo personal. Representa pasado, presente y lo que es mucho peor aún FUTURO, donde se van a ver involucrados mis nietos (fundamentalmente) y mis hijos.

Para poder entrar en tema debo decir que como tantos soy un adicto consumidor de TV  y personalmente creo que si se utiliza con criterio el botoncito del control remoto se puede lograr un muy buen grado de información, conocimientos y cultura que en un buen porcentaje de la población se va paulatinamente perdiendo ante la precariedad  y aumento del déficit educativo en todos los estatus nacionales.

Luego de la perorata voy al meollo de la cosa. Recuerdo cuando hace años llegaba cansado a mi hogar (luego de consumir 10 a 12 horas de trabajo) y buscaba en la televisión el aliciente de humor que alegrara y compensara la presión de mis labores diarias. Encontraba a Olmedo, Porcel, Polémica en el bar, Tato Bores, Berugo Carámbula y tantos otros que ayudaban a dormirme con una sana sonrisa y aplacaban el cansancio del pesado día. Estoy completamente seguro que todos ellos (productores y actores) tenían los números del porcentaje de audiencia televisiva que eran los que indudablemente les daban la posibilidad de obtener más réditos económicos.

Con todos ellos fue apareciendo al iniciarse el nuevo día la figura de un joven inteligente y locuaz, que luego de pasar un tiempo en el deporte con el PUM PARA ARRIBA decidió ingresar en el rubro comicidad. Hábil, entrador, codicioso, intuitivo,  llenó la noche argentina de alegría y reunió prácticamente en una sola persona la vista de la gran audiencia.

Supo elegir una infinidad de jóvenes actores que conformaron un equipo diario de sonrisas. Pero para competir necesitaba más que todo eso, con la complicidad de amigos y familiares de algunos habitantes se confabulaban para destrozar el auto (quizás viejo y obsoleto de alguien que lo amaba) y no quería que lo resarcieran quizás con mucho más  dinero que el que valía, porque era SU AUTO. Este es sólo un ejemplo de los tantos destrozos que hizo, de los grandes enojos que creó y algunos juicios que tuvo que afrontar.

Esos productos  y algunas otras actitudes (aún cuando ya todo el mundo de lo único que sabía hablar era del programa de anoche de Tinelli), a mí particularmente me llevaron a sortear con la ayuda del control remoto el número de canal que el mencionado productor proponía.

Desgraciadamente (de algo hay que vivir y no quiero pensar que en ello tenga ¡complicidad! el programador) parte de sus shows son reiterativamente emitidos, elaborados, enjuiciados y promovidos, que no tengo posibilidad alguna de NO VER los programas de la o las noches anteriores que por supuesto no VEO desde hace años. Dejo aclarado que hay muchísimos argentinos que a esa hora es lo único que les lleva alegría al no tener otra propuesta compensadora o TV por cable.

Después de todo lo aquí dicho quiero detenerme en LA VERGÜENZA del hoy (miremos los últimos días).

¡HAY QUE INCREMENTAR EL RATING! Buscamos una muy representativa figura femenina que (DESGRACIADAMENTE) sufrió un  ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR  GRAVE  y que se ha recuperado gracias a Dios y a la medicina y la convocamos (dinero necesario mediante) para que el público pueda ver en ella lo que se puede lograr  con la ayuda de la ciencia y mucho de suerte. Cerati sigue en su eterna cama y a diario vemos convalecientes dislálicos, con bastón o en silla de ruedas, los que no muertos.

¡HAY QUE INCREMENTAR EL RATING! Pongamos a Polino (aclaro que salto de canal en cualquier lugar donde aparezca porque me parece inmirable) y con su pérfido personaje malhumora a un montón de gente y en vez de asumir su responsabilidad (dicen que han dicho) la encara a la bailarina en recuperación (RECUPERACIÓN) con  una agresividad digna del mayor de los desprecios. Quisiera saber como hubiera hecho él si (con veinte años más que ella) y encontrándose en la misma situación lo hubieran denigrado de tal manera. No hay dudas (acepto proceso judicial) que el mayor responsable de esta situación se llama MARCELO TINELLI.

Tras cartón y en la repercusión del  comentario, MARCELA CORONEL reproduce la agresión y merecidamente recibe como contestación: ESO ES UNA MALDAD. Creo que la bailarina se quedó muy corta con el adjetivo usado.

Estoy convencido que mi pensamiento -a los casi 70 años de edad- podrá o no ser compartido por la gente, pero me queda la tranquilidad (que no deben tener Tinelli, Polino o Coronel) que sin tener el éxito que ellos tienen yo paso por la vida con la frente alta, el amor de mi familia y la gente que me conoce y duermo muy tranquilo después de mis casi 45 años de médico.