“Otelo” brilló en el Independencia de la mano de Quiroga y Suárez

Daniel Quiroga apostó a lo grande y puso en escena un unipersonal con la obra de Shakespeare, dirigida por Ernesto Suárez, y el resultado fue óptimo. Esta noche repite a las 22.

Otelo en el Independencia. Foto: Alf Ponce /MDZ
Otelo en el Independencia. Foto: Alf Ponce /MDZ

Daniel Quiroga ya lo había anticipado a MDZ: no es sencillo ni fácil pasar del humor al drama. El desafío era enorme, arriesgado pero después de la función debut quedó a las claras que el talento actoral está intacto.

Así, en la noche del sábado Quiroga se animó a presentar una particular versión del clásico de Williams Shakespeare, “Otelo”, y el resultado fue que las casi 500 personas que estaban en el Teatro Independencia lo ovacionaron de pie al finalizar la obra.

Es que además de lo novedoso, la actuación de Quiroga fue sobresaliente y la dirección de Suárez acertada, directa.

No es fácil estar solo sobre un escenario como el mayor que tenemos los mendocinos. Así, la puesta de luces fue fundamental para crear climas propicios a los diálogos, que no fueron extensos pero si certeros, demoledores por momentos.

Pero lo particular de esta puesta fue la preponderancia que tomó el rol de Yago, el súbdito de Otelo, renegado por una decisión y deseoso de una venganza inmediata. Este Yago tomó vida gracias a una máscara que usó el actor y que le permitió demostrar todo el talento corporal que posee, haciendo del personaje un ruin, un hombre deseoso de cobrarse revancha y llevando al personaje principal hasta la locura, tal como lo indica el clásico. Y fue allí, con Yago, donde Quiroga brilló con luz propia especialmente cuando logró una disociación de personajes en un cuadro fundamental.


Hubo un muy buen manejo de los espacios escénicos y una banda sonora acertada, que ayudó a la puesta.

Poco más de una hora duró este Otelo particular, moderno y disfrutable.

Al final, con el público de pie, con actor y director en el escenario agradeciendo la ovación, quedó claro que el desafío fue superado con creces, tal como lo soñaron.