Por Mario Vargas, sociólogo e integrante de la Agrupacion 15 de Julio.
Lo primero que se me viene a la cabeza cuando trato de pensar la relación entre diversidad sexual y peronismo, es aquella frase de Paco Jamandreu, el modisto y confidente de Eva Duarte: “En este país despiadado, ser puto, ser pobre y ser Eva Perón, es la misma cosa”.
El peronismo en la Argentina, significo una mejora en la calidad de vida de la clase obrera y los sectores populares, después de el retroceso en la participación política y en la redistribución social que implico la “década Infame”, inaugurada con el golpe de Uriburu en 1930.
Sin desconocer los orígenes más anarquistas, y comunistas de nuestro movimiento obrero a principios del siglo xx, es una realidad que la clase trabajadora logro los mejores niveles de vida conocidos a lo largo de la historia durante el peronismo.
El filosofo alemán Walter Benjamin, dice que la historia para los sectores oprimidos, no debe ser traída al presente “tal y como fue”, sino “tal y como la necesitamos en los momentos de peligro”, no buscar en el pasado todo, sino los momentos ,“las iluminaciones”, que nos incitan en la actualidad a cumplir el sueño de los justos, la sociedad con acceso igualitario a los recursos y respeto cultural.
Orgullosamente putos.
Es probable que por eso un grupo de putos, tortas y travas del conurbano bonaerense, no dudan a la hora de autodenominarse, no dudan a la hora de proclamar: Somos la Agrupación: PUTOS PERONISTAS (putos, tortas y travas del pueblo), primero la afirmación, y luego el proceso de construir y articular con otras organizaciones del país, hermanadas por sus demandas sociales, culturales y políticas, pero fundamentalmente por sus demandas de clase.
Con respecto al término, se trata de una operación de resignificación, de tomar el término empleado por una sociedad heterosexual reproductiva y obligatoria, para estigmatizarnos, para marcarnos y señalar en nuestros cuerpos desobedientes los limites de la normalidad. Nos apropiamos del insulto “puto” y lo usamos como bandera de lucha, como el símbolo que nos acompañara a lograr nuestras demandas históricas.
El neoliberalismo cuya expresión política mas nítida se da en el Menemato en la Argentina, logro instalar el mercado como eje regulador de la vida social de tod*s, atrás quedaban los tiempos donde el empleo organizaba el corpus social, en tiempos donde las cifras de desocupación superaban el 20%, el trabajo, según el discurso reinante, pasaba a segundo plano. En este momento el mercado, y para ser mas claro, el acceso a ciertos circuitos de consumo, establecía quienes eran los incluidos y quienes eran los excluidos del sistema, esta realidad afecto a tod*s, a la diversidad también.
La clase social a la cual cada uno pertenece será una cuestión determinante,a la hora de confrontar el abanico de identidades posibles, asi como también a la hora de acceder o no al ejercicio de la ciudadania.
Es por eso que no es lo mismo ser un gay de restaurant de cocina de autor de Chacras, o ser una travesti famosa y mediática o ser una lesbiana de esas que aparecen en las pelicuals pornos, con el fin de encender el deseo heterosexual, que ser un puto peluquero de barrio, una torta camionera de la feria o una trava prostituta de la cuarta, los factores que llevan a cada persona a ser parte de un grupo o de otro son varios, pero siempre el factor determinante será la clase social de pertenencia, esto marcará el acceso a la educación, a la salud, al trabajo, a la formación cultural y a la identidad.
En la actualidad existe un cambio, en la constitución del nosotros, en la formación de la identidad nacional y la conciencia colectiva, ya no se trata de una minoría que quiere imponer un prototipo de “normalidad”, sino de un proceso donde las diversas voces de la sociedad van visibilizándose, expresando sus demanda y de a poco construyendo con organización y participación el lugar donde queremos vivir.
Es por eso que empezar a analizar a la diversidad sexual en todos sus aspectos y no solo en los modelos que nos muestran los programas de espectáculos, sea quizás la punta del ovillo para combatir todo tipo de desigualdad y de discriminación.
Por eso compartir el documental “PUTOS PERONISTAS. CUMBIA DE UN SENTIMIENTO” es tal vez la oportunidad para empezar a mirar este nuevo país, celebrando lo que tenemos y comprometiéndonos a cambiar lo que nos falta.