Una buena sensación se está viviendo en estas vacaciones de invierno y es que los artistas mendocinos han podido captar la atención de los chicos (y de sus padres) gracias a interesantes obras infantiles.
Desde hace muchos años, Mendoza se ha visto invadida de producciones foráneas que llegaban a estos lares con el fin de “salvar el invierno”, algunas de ellas con figuras de renombre nacional y muchas otras con “estrellas olvidadas” que vieron en el teatro infantil la salida ideal para mantenerse en vidriera.
Puestas pobres escenograficamente hablando, con mensajes trillados, apoyados en una buena pauta publicitaria y con nombres “convocantes” aparecían relegando a los de acá.
Pero todo indica que los mendocinos se dieron cuenta que la mejor manera de competir es con buenas producciones y se pusieron en trabajar en se sentido. Así, hoy la cartelera teatral de vacaciones es abundante, activa y está obteniendo la mejor respuesta del público en muchos casos. Basta con darse una vuelta por los distintos teatros y espacios en donde se están ofreciendo estos espectáculos como para refrendar esta idea.
El niño de hoy es exigente. Tiene como parámetros lo que ve en televisión y en DVD; y exige por más chico que sea. Además, los padres influyen de gran manera a la hora de elegir una programación. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Y si va a ver una buena obra, bien producida, con estética, un mensaje claro y didáctico, y bien actuada es lógico que se aferre a su asiento por una hora, regalando una sonrisa o una cara de admiración.
Los artistas mendocinos que se dedican a los más chicos comprendieron el mensaje: la única forma de competir es montando buenas producciones. Y el resultado está a la vista, aumentando notablemente sus espectadores.
Este tema no fue ajeno al Ministerio de Cultura de la provincia que se percató del detalle y apostó fuerte. La diferencia –para bien- es que no centró la propuesta sino que la federalizó, llevando el espectáculo más cerca de los chicos que no tienen la posibilidad de viajar hasta la ciudad de Mendoza, epicentro de las actividades. Según datos estadísticos del ministerio este año aumentó considerablemente el número de espectadores con respeto al año pasado. Algo lógico pensando la inactividad de la gestión anterior.
Y la apuesta por hacer bien las cosas no sólo queda en los más chicos. Grupos de rock, de folclore, de tango, elencos teatrales y otros están empezando a jugarse mucho más en sus presentaciones. Y a la hora de ver cuánta gente fue a verlos, la ecuación empieza a cerrar.
Pasarán los años, los números foráneos seguirán viniendo a Mendoza y aumentarán en número considerable sus visitas, algo lógico pensando que nuestra provincia es la cuarta en población dentro de la República Argentina y es un mercado tentador para los productores.
La única forma de mantenerse vivo es mostrando lo mejor, apostando a lo grande, de manera profesional y es necesario decir que acá tenemos todo para que eso posible, desde técnicos hasta artistas.
Estas vacaciones de invierno nos están dando una pauta clara que hay que tener en cuenta para seguir creciendo en el futuro.