La radio, siempre la radio, y la tele y por internet me hablan de la reunión del Mercosur y Unasur en Mendoza. Pero comprometiendo mis sentimientos me hablan de la muerte de Juan Alberto Badía.
Y resulta que yo lo siento más vivo que nunca.
Y un amigo, Pablo, me llama y me dice: “Che, quiero compartir con vos mi congoja y sorpresa porque hoy caigo en cuenta de cuanto tuvo que ver el Beto en mi vida en relación con la música… ¡me imagino vos en lo profesional!”. Y al rato me llama otro amigo, Walter, y me pregunta “¿Querés escribir algo recordándolo?”.
Pero claro, seguro, como no voy a animarme a pensar y poner en palabras lo que significó para mi haber compartido varios momentos con Juan.
Lo conocí hace tanto. De verlo hacer grandes programas de tele y escuchando sus memorables programas de radio. Y también nos cruzamos un día en Córdoba donde lo observé con la admiración de quien siente, que tiene frente a sí, al que puede enseñarle mucho.
Y un día nos encontramos compartiendo un trabajo Había que conducir y animar el momento inaugural de la disco Let´s Go. El dueño del lugar nos indicaba a Gloria Bratschi y a mí que la estrella a presentar tenía que ser Juan. Y él, Badía, le dijo: “Mirá Mario, perdoname pero esta noche la única estrella es el lugar que va a estar lleno de gente para disfrutarlo. Yo esta noche soy uno más para trabajar aquí”.
Ese era Juan Alberto. Un tipo humilde, de pies en la tierra, absolutamente generoso, de emoción a flor de piel, de buscar nuevos talentos, de apostar a la gente joven. Un conductor que brillaba sin buscarlo. Un docente en cada cosa que hacía. Una persona que buscaba rodearse de gente que entendiera lo que es trabajar en equipo. Un fanático de River y un apasionado de Los Beatles. Aquella noche de esa inauguración, se metió a la cabina del DJ, pidió que le conectaran un micrófono y presentó como si estuviese en la radio a los chicos de Liverpool diciendo: “Permiso, permiso, habrán paso… que aquí vienen Los Vétales” mientras giraba uno de sus temas preferidos.
Me tentó en otro momento a seguirlo a Buenos Aires, para trabajar con él y románticamente me quedé enganchado con Mendoza. Pero este acercamiento sirvió para que nos viéramos y conversáramos varias veces en distintos momentos de nuestras vidas. Y en cada charla su capacidad para recordar quien era yo, para salirse de lo que estaba haciendo y preguntarme por mis cosas y por mi carrera.
Y la verdad es que mientras escribo esto se me piantan varios lagrimones, pero es que el maestro ya no estará tan a mano para escucharlo o verlo o consultarle alguna cosa.
Se fue a otro de sus viajes. Quien te dice que los junte ahora a John, George, al Flaco Spinetta, a Adrián y a tantos otros y sea el productor de una superbanda. O haga un programa de tele donde no importe tanto el rating.
Me acuerdo, como si fuera ayer, que comenzaba su programa “Imagen de Radio” diciendo en off: “Dirán que soy un soñador, pero no soy el único”…
Claro que no Beto… somos unos cuantos los que creemos como vos, que se puede hacer un mundo mejor.
Por ahí, hoy somos capaces de cambiar un adiós por un chau.
O mejor… mejor por un GRACIAS!!!
Gracias por tu vida de entrega en la comunicación.
Y gracias por dejarnos compartirla.
Sergio Coco Gras
Sergio Gras y su personal recuerdo a Juan Alberto Badía
El locutor y conductor mendocino tuvo mucho trato con el recientemente fallecido. Se conocieron mucho y fue uno de los que apuntaló la tarea del mendocino. Acá, el recuerdo.