Como la canción de Los Beatles, Badía murió a los 64

Juan Alberto fue quizás el mayor fanático argentino de Los Beatles. Nunca fue protagonista de un escándalo. No tenía enemigos, al menos no públicos.¿Se habrá preguntado alguna vez, el “Beto” Badía, dónde estaría parado cuando llegara a los sesenta y cuatro, como se preguntaba Paul?

“Cuando esté viejo y empiece a perder el pelo ¿aún me vas a enviar regalos de San Valentín, tarjetas de cumpleaños y una botella de vino?”. La pregunta se la hacía Sir Paul McCartney en 1967, en la letra de la canción “When I’m sixty-four” (cuando tenga sesenta y cuatro). El Beatle apenas había cumplido los 25 y, sin embargo, con toda el agua corrida bajo su propio puente, del orígen humilde en Liverpool al estrellato absoluto -y a estar componiendo, justamente en ese momento, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, uno de los discos fundamentales de la historia del rock-, ya había madurado lo suficiente como para hacerse un planteo de lo más existencial: ¿Vas a estar conmigo el día que sea viejo?


“¿Aún vas a seguir alimentándome, aún vas a seguir necesitándome, cuando tenga sesenta y cuatro?”, interroga la poesía casi inocentona de Sir Paul. Y es que todos tenemos un poco de miedo a morir. Pero, sobre todo, a lo que más tememos es a morir solos. A caer desde la cima -pequeñita o enorme- que hayamos alcanzado en la vida y que no haya nadie para acompañarnos en el final del viaje.

 

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