The Kooks: "Es aburrido ser siempre la misma banda"

El guitarrista Hugh Harris explica por qué el grupo de Brighton decidió buscar nuevos horizontes con su tercer disco, Junk of the Heart.

Hugh Harris, en plena ejecución de una de sus creaciones musicales.
Hugh Harris, en plena ejecución de una de sus creaciones musicales.

Hugh Harris asegura que no le gusta el fútbol, pero debajo de su saco de pana lleva puesta la camiseta de la selección argentina. "Me la compré esta mañana y me pareció cool", dice el guitarrista de The Kooks mientras se acomoda prolijamente la casaca para que no se enganche con la hebilla de su cinturón al sentarse.

Lo que puede verse como un gesto obsecuente es también sesgo de su excesiva diplomacia y su corrección política, una actitud que se trasladara también al escenario horas después de esta entrevista, cuando el grupo de Brighton dé su tercer show en Buenos Aires.

Después de dos shows desbordados en La Trastienda en el 2009, la banda optó por jugarse por el todo en mayo con un Luna Park con entradas agotadas, en el marco del ciclo Coca Cola In Concert.

Desde el primer minuto en que sus cuatro integrantes pisaron las tablas del palacio de los deportes porteño, quedaron claras las diferencias de roles entre Harris y el frontman Luke Pritchard.

Mientras el vocalista se pavonea y camina por encima de una pasarela que bordeaa el escenario para hacer las delicias de la platea femenina, el guitarrista es el encargado de sostener melódicamente el asunto, ya sea desde las seis cuerdas o desde los sintetizadores, producto del sutil viraje estilístico que pegó el grupo con su tercer y último disco, Junk of The Heart .

En comparación Inside In / Inside Out y Konk , este disco los muestra un poco alejados del pop más amable ¿Cómo llegaron a ese sonido?

Ensayo y error. Tratamos de hacer un disco y lo desechamos porque no iba en la dirección que queríamos. Fue un poco doloroso hacer eso, pero también lo es hacer las cosas cuando están mal. Tony Hoffer (productor de Konk, el disco anterior) nos tiene como en una especie de red de pescadores, así que nos dejamos llevar, y creo que dio sus frutos. Además dejé de tocar tanto la guitarra para concentrarme en otros instrumentos y es divertido meterse con sintetizadores, cuerdas y elementos de electrónica. Creo que logramos lo que queríamos hacer, que era abrirnos a otra manera de grabar.

Ustedes empezaron la grabación con Jim Abbiss (productor de Arctic Monkeys, Editors y Adele), y de hecho llegaron a tener material suficiente como para completar un disco pero decidieron descartarlo. ¿Por qué?

No estábamos listos. No teníamos la banda adecuada ni el productor adecuado, no parecía tener mucho sentido hacer las cosas así. No nos estábamos exigiendo lo suficiente a nosotros mismos y no podés hacer cosas sin una dirección. Si trabajás así, terminan siendo seis o siete personas yendo cada una para su lado y es bueno saber para donde querés que vayan las cosas y cómo querés que suenes. Con Jim no teníamos nada de eso.

¿Y cómo fue posible llegar a otro destino con el mismo productor de su disco anterior?


Creo que es que porque nos conoce. A mí me conoce desde que tengo dieciséis años, y a los demás también. El problema que tuvimos cuando hicimos Inside In / Inside Out es que no sabíamos cómo queríamos sonar como banda. Es un problema recurrente en el grupo, y él lo entiende y no entra en pánico. Es muy fácil asustarse, especialmente con nosotros. No somos muy conformistas, pero respeta y entiende eso. Como nos conoce, sabe adonde llevarnos, es la esencia de nuestra relación.

La crítica estuvo muy dividida con el disco con Junk of the Heart . Algunos celebran que hayan pegado este viraje, pero otros lamentan que no hayan seguido la línea de los dos trabajos anteriores.

¿Los presiona eso al momento de pensar cómo debería sonar un cuarto disco?

Me da ganas de joderlos a todos mucho más (se ríe). Creo que el próximo disco va a ser todavía más distinto de lo que solemos ser, y creo que es trágicamente aburrido ser siempre la misma banda sónicamente hablando a lo largo de toda su carrera. Nosotros no vamos a ser esa banda.

Estuvieron en Buenos Aires hace tres años en La Trastienda. ¿Los sorprende volver para tocar para siete mil personas?

No lo entiendo, es una locura. Esperaba que fuera un poco alocado, pero no tanto. A medida que pasa el tiempo, las cosas pierden la sorpresa y no te chocan tanto, pero ver esto me sorprende. Espero que podamos estar a la altura de las expectativas que esto demanda.

En noviembre van a telonear a Noel Gallagher junto con Graham Coxon. ¿Los ven como modelos a seguir?

Sí, bastante. Las canciones de Noel calaron hondo en nuestras cabezas, nuestros corazones y nuestras vidas. Él y Blur son una parte importantísima de la cultura británica y poder tocar con elos es un honor. Además va a ser en Wembley, así que son tres cosas importantes. Marcamos tres casilleros en una sola noche, ja.

Grabaron Konk en los estudios del mismo nombre que pertenecen a Ray Davies y suelen tocar en vivo "Victoria" de The Kinks. ¿Cuán importantes dirían que fueron ellos para ustedes?

Son gran parte de lo que somos, en el sentido en el que nos sentimos vinculados a ellos porque compartimos el mismo amor por la excentricidad de la música británica. Ellos estuvieron siempre al margen de los Beatles y los Stones, alejados de ser unos gigantes de la industria, y eso es inspirador. Hoy en día tenés a The Killers, Kings of Leon y todas esas bandas enormes, y es bueno aprender de alguien que siempre estuvo por fuera de eso. Nos gusta más estar un poco más al fondo que estar a la vista.

¿Entonces no querés que The Kooks se vuelva una banda tan grande?

(Se ríe) No, no, no. Quiero que la banda sea grande, no me malinterpretes. Creo que me gusta donde estamos, eso es todo.

Hace unos años grabaron una versión acústica de "Kids" de MGMT y ahora hicieron lo propio con "Pumped Up Kicks" de Foster The People. ¿Creés que The Kooks podría ir en esa dirección?

Tocando canciones de otros, ¡sí! (se ríe).

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Fuente: Revista Rolling Stone.