La jueza del concurso, Alesha Dixon, tuvo que consolar a Malakai Paul después de que el chico comenzó a llorar en el escenario mientras cantaba.
El consuelo incluyó abrazos de Alesha y su madre, y en ese momento el joven pidió una segunda oportunidad.
Luego de esto, pasó a ocupar un lugar en la final. Cantó y dejó embelesados a los cuatro jueces, y mientras que el público quedó cautivado.
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Fuente: Diario Show