Esta noche, "Patria fría" en el Independencia

El Enko Cia Teatral pondrá en escena esta obra de Andrés Binetti y Mariano Saba, bajo la dirección de Juan Comotti y la asistencia de dirección de Alejandro Manzano. Antes de ese momento, el director de la obra dialogó con MDZ.

Un circo pobre, en medio de la pampa, aguarda la llegada de sus espectadores, que se acercan desde lejos en el tren solidario de Eva Perón. Bajo esa carpa metamorfoseada con el desierto, el presentador opositor, el ex enano, la contorsionista guaraní, el funambulista alcohólico, el clown cooperativista, el tuerto lanzador de cuchillos y el crítico del pueblo se involucran en una disputa acerca de cómo lograr una mejor convocatoria y hacer que el arte le llegue a la gente.

La función está por comenzar, y los artistas se disponen a desplegar un histrionismo famélico frente al menguado público que les ha tocado en suerte. El tren no llega, pero el show debe continuar. Los accidentes se impondrán en medio de la performance y la acción se configurará como un entramado de pequeñas resistencias y traiciones oscuras.

“Patria Fría” es el resultado de una indagación sobre la reactualización del grotesco, una búsqueda de un lenguaje teatral contemporáneo inscripto en la herencia formal y temática que dejaron los pioneros de ese género.

Esta es la obra que esta noche, desde las 21.30, se podrá disfrutar en el teatro Independencia (Espejo y Chile), en el marco del VII Encuentro de Teatro por la Memoria y los Derechos Humanos y con una entrada general de $10.

Antes de este momento, Juan Comotti habló con MDZ:

-¿Porqué eligieron “Patria Fría”?
-El autor la eligió para nosotros y nos las envió antes de que la obra ganara un premio nacional. Es una seguidilla de obras grotescas de mucho contenido y humor. Elementos poco usuales en conjunción y elementales para ir de la mano en el teatro de hoy.
 
-¿El grotesco es un género en desuso?
-Dentro de los géneros teatrales el grotesco es y fue Armando Discépolo. El teatro es un género en desuso. El arte independiente en general. Por eso nuestra misión como grupo y sala es tratar de des-generarlo lo más posible. No obstante, la dramaturgia de Andrés Binetti, Mariano Saba y otros grandes va por otro lado de la dramaturgia joven porteña encasillada como "nueva dramaturgia"  que tan mal se representa en el interior del país. Dramaturgia de grandes  autores (muy genios)  como Daulte, Spregelburk, Tantanian y algunos más es la que particularmente me interesa, los que ven el ayer, los que rescatan la risa amarga o la alegría que te saca hasta las lágrimas. Esa es la concepción de "lo grotesco".

La nueva dramaturgia sigue siendo una herencia de los problemas de la clase media como los fue en los años ‘60 de la mano con el teatro realista con sus preocupaciones y motivaciones. Hoy no queremos ver que cada vez hay más pobres y más ricos. Es así de simple. El teatro y su entorno prefiere tapar con un dedo gordo el sol de lo histórico.

Mientras más nos alejamos de la clase media más aparecen personajes grotescos; esa es una realidad, la nuestra, la de "lo nacional". Cuando esto es llevado al grotesco, en la representación se produce un cortocircuito con tanta perorata en el tema de los estilos. Porque en el fondo no queremos ver lo grotesca que es la sociedad y esa clase baja que cada vez esta más cerca y de la cual no queremos formar parte naturalmente. Es un gran problema en el teatro porque son numerosos los autores y directores que siguen la línea del boludeo.

A mi, sencillamente, me parece realismo y hasta costumbrismo este tema del grotesco en el teatro porque veo la gente en la calle. Pero esas definiciones quedarán para los teóricos, profesores especializados y críticos. Todos esos que tiene puesta la camiseta que nosotros sudamos y que escriben la historia generalmente con la  ropa planchada de sueldos irrisorios.

El grotesco y el neogrotesco nacional es tan preciado como un bandoneón. No se siguen fabricando pero son parte esencial de nuestra vida y nuestra patria. Están en fuga, son robados y saqueados y si no se los toca se desafinan.
 
-¿Hay circos pobres en la Argentina de hoy?
-La Argentina siempre fue un pobre circo. Pero que lindos son los circos, ¿no?
 
-El tren no llega a Mendoza. ¿A los artistas tampoco les llega?
-Que tren… que tren… que tren… que tren... Los artistas somos de industria nacional, estamos en las circunvalaciones férreas, somos los carriles entre las duras maderas y la maquinaria que lleva a la gente. A nosotros no nos importa si habla alguien o pasa un tranvía. Si no poder rescatar a los suicidas del desamor y producir piquetes tan revolucionarios como la belleza, un pájaro, una flor, un payaso o un nuevo terrorista.

-¿Cuánta similitud hay entre la “Patria fría” que ustedes proponen con la actual?
-Mientras más atrás nos vamos más refractario se torna todo con el hoy. Y más caliente. Porque la mismísima historia es cíclicamente única como el extrañamiento que le concede el modo poético de manifestación de los artistas. En “Patria fría” hay dos circos: uno pobre en gira instalado en un pueblo donde se estaciona "el otro circo", un tren de caridad peronista repartiendo botellas de sidra, alpargatas y hasta alguna Singer. De todo menos libros.
Hoy no se quiere hacer el circo mediático de la guerra diplomática para tapar el tema evidente de la minería contaminante ni tampoco se viven cerrando espacios culturales mientras se privilegia el folclore y los mega eventos. Cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia. Es pura cepa…

-¿Habrá algo especial en esta presentación en el Independencia?
- No pero en lo que respecta a la obra en si. ¿No se si de parte del Independencia habrá sorpresas? Es probable, porque trabaja muy bien ese equipo. Nosotros somos bichos del under,  arañas galponeras. El gobierno nos compró un teatro que el mismo gobierno no es capaz (ni culo) de habilitar. La "sala mayor" de nuestra provincia sigue siendo una sala de velada paqueta donde la gente todavía va con tapados de piel; donde un piano se duerme y muere y una orquesta pituca o un acto político demagógico impera muchas veces sobre un echo artístico local. Nos interesa que nos vea más público para que luego se acerque al teatro independiente y sus salas. Nos interesa que teatros como el Independencia y el Mendoza sigan vivos por el mismísimo arte en si y sus infraestructuras edilicias privilegiadas como patrimonio cultural. Y sobretodo seguir como la memoria misma, activos, en vigencia y resistencia. Como el Festival de teatro por la memoria: Una maravilla de gestión de la delegación mendocina y de los actores preocupados por revolver de una manera distinta las heridas y mirar para adelante sin olvidar de donde venimos. Así de trillada es la consigna.