Mirtha Legrand de Tinayre abrió las puertas de su casa a Perfil. Y durante una hora y quince minutos –exactos– se muestra amable, sincera, divertida, emocionada, disgustada y enamorada de su familia Tinayre-Viale.
—¿Cuál es el porcentaje de su vida que le dedicó al trabajo?
—El 80%. ¡Una barbaridad! Desde los 14 años, con prohibiciones y todo, nunca dejé de trabajar.
Mirtha dice que el balance de 2012 “fue fantástico” (regresó a la ficción con La dueña después de 46 años): “Fue empezar una nueva carrera”. Recuerda que se levantaba todos los días a la cinco de la mañana para practicar sola los diálogos que tuvo que decir en los 36 capítulos que escribió Marcelo Camaño. “Me sentaba en el escritorio de mi cuarto y le hablaba a una lámpara (se ríe). Es una gimnasia mental. Al principio me costaba. Ojo, pero eso no quita que no rezongara. Yo soy rezongona por naturaleza, protesto.
—¿Es cierto que no se llevaba bien con Bertotti y que discutió con Taibo?
—No. Bertotti, por contrato, tenía que retirarse a las tres de la tarde para buscar a su hijo y yo tenía un contrato que decía que grababa a partir del mediodía. Por ahí teníamos la escena ensayada pero debía irse. Es muy especial, buena actriz, profesional y cariñosa. Con Taibo tuve una excelente relación, luego del final lo llamé y felicité porque estuvo fenomenal.
La “Chiqui” aún padece las secuelas físicas de la potencia del aire acondicionado del Opera Citi, donde se presentó el último cappitulo de La Dueña. “Me levanté de la cama para hacer la nota. Estoy tomando Amoxidal cada 12 horas”.
—¿Se hace chequeos médicos ?
—No. Soy una mujer muy saludable, física y mentalmente. Cuanto más grande sos, más importante es la salud, más miedo tenés de enfermarte. Somos una familia saludable. Tanto mi hermana gemela (Goldie) como mi hermano (José Martínez Suárez), que es un año mayor. Somos longevos. Los tres con una actividad mental grande, memoriosos, leemos, recordamos, mi hermano es profesor de cine, presidente del Festival de Mar del Plata, mi hermana sabe de todo lo que pasa en Argentina.
—¿Ve muy violenta la tele?
—Sí, muy zafada. Nadie repara en las palabras, se dicen cosas terribles. Muchas discusiones, enfrentamientos. La gente se acostumbra, pierde mucho la dignidad con tal de estar frente a una cámara, quieren ser famosos sin formarse. De Tinelli miro el baile, me encanta, lo otro que sucede no, después hago mis conclusiones. Miro La Pelu, Graduados me encanta, Dulce amor, veía La dueña. Lo que menos veo son programas de chimentos.
—¿No la tienta ver a Rial y Canosa?
—Sí, pero no siempre.
Mirtha revela que le hubiera gustado ser directora de cine, “me hubiera gustado hacer un cine intimista, de primeros planos, romántico. Aprendí mucho mirando cuando hacía películas, mucho de Daniel”.
—¿A quién le gustaría dirigir?
—No sé. A Juanita Viale. Tiene una sensibilidad hermosa, me encanta su personalidad y me emocioné cuando fue al Opera. Se apoya mucho en su padre, Ignacio.
—¿Habló con su nieta sobre la actuación?
—Nunca hablamos del tema, tampoco me cuenta qué está haciendo. Siempre me entero por afuera. Le digo: “Juana, ¿vos estás haciendo una película?”. “Sí, abu, es bueno el argumento”, me contesta. Y ni una palabra más. Me emocionó trabajar con ella, me agarraba la mano en el estudio, estuvo muy cariñosa todo el tiempo, se iba al camarín a darle el pecho a Alí, y después grababámos.
—¿De qué temas habla entonces con Juana?
—De viajes. Ahora quiere que vayamos juntas a París. Lo estamos organizando. Hablamos de los chiquitos, de su casa, de si se cortó el pelo, quién se lo corto, “Juanita, estás muy flaca, ¿comés bien, querida?”, “sí, abu”. Ella cocina muy bien, es una ama de casa perfecta, cuida bien a sus hijos y lo que más le gusta en el mundo es ser mamá, por eso sufrió tanto (por la pérdida de su hijo en el octavo mes de gestación). Fui a Chile dos o tres veces. Soy muy familiera. Ayer le decía a Marcela que a uno le puede importar su carrera, ser famosa, su éxito, el dinero que uno gana, pero lo más importante es cuando Marcela me dice: “Mamá, vení a comer”.
—¿Nacho la mandaba?
—Sí. Yo quería volver a repetir las escenas porque soy perfeccionista, pero no quería, me decía que estaba perfecta. Los actores lo respetan mucho, tiene autoridad, los técnicos, controla todo y pone las cosas en su lugar. Va a seguir una carrera parecida a la de su abuelo, y se preparó, estudió Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Daniel era más autodidacta. Mi marido era casi arquitecto, le faltaron dos materias para recibirse. El dibujaba los decorados. Era un hombre muy inteligente.
—¿Es quien le maneja los contratos?
—No. En eso no interviene.
—¿Y antes era Daniel?
—Sí. De eso se encargaba él. Ahora tengo mis abogados. Yo trabajaría sin contrato, los odio. Es como que te encadena, te perdés la libertad. Quizás esté errada, pero es mi apreciación. Cumplo siempre con mi palabra. La verdad es que no leo mis contratos.
—¿La sorprendieron las declaraciones de la señora de Daniel Vila, quien dijo que pidió 800 mil pesos para regresar a los almuerzos en América?
—Sí, Pamela (David)… Fuera de lugar. Además, era una cifra que jamás hablé con Vila. Nunca hablé de dinero. Es un momento que no hay que hablar de dinero y menos en televisión. Sufrí mucho.
—¿Los almuerzos vuelven?
—No. El canal no volvió a llamar, creo que se asustaron con esa suma. Pero además, si hubiera sido esa suma, uno hace siempre una contraoferta, como en todo ámbito existe que te digan: “Mire, esto no lo podemos pagar”. Son unos tontos porque se lo hubiera bajado a la mitad. Han ganado mucho dinero conmigo, tenía muchos avisos, y como ahora con la nueva Ley de Medios no se permite más hacer los avisos como los que hacía, llamé a Vila y le dije: “Mire, Daniel, me parece horroroso, Pamela estuvo muy mal”. Me contestó que “Pamela habló muy bien de usted”. ¿Bien de mí? Ella dijo que Daniel me apreciaba mucho pero el daño ya estaba hecho. Había una cuestión de horarios, que lo tiene Rial, y es el hombre con más rating del canal y lo cuidan mucho.
Telefe está organizando Cenando con Mirtha Legrand, donde la conductora-actriz charlará con los artistas del canal, con la idea de que participe Benjamín Vicuña. “No hablé con Benjamín (después del fallecimiento de su hija Blanca). Saqué un aviso en el diario La Nación que yo misma redacté, y justamente esta mañana ordenando mis cosas lo encontré. Recién estaba viendo en internet que Carolina fue a un festival de cine en Chile. Vivieron un drama espantoso.”
—¿Hay alguna oferta para 2013?
—Puede ser. Todo es incierto. Los canales van probando. Tomás Yankelevich le dijo a Nacho que me quería.
—¿Tiene muchos amigos?
—Sí. Una vez cada dos meses me reúno con mis amigas de Villa Cañás, mis compañeras de colegio. Una es monja y todas se hicieron ricas con la soja. Muchas fueron alumnas de mi mamá en el colegio. Somos seis, o nueve en total.
Sobre una mesa ratona del living que da a Avenida del Libertador hay treinta portarretratos. Mirtha con el Martín Fierro de Oro y Mirtha con Carlos Menem en Almorzando… Una de Juanita y Valenzuela sonriendo (“Gonzalo es un ser maravilloso, una increíble persona. Lo quiero muchísimo”), hay de sus hijos, Daniel y Marcela Tinayre, y también hay de sus bisnietos: Silvestre, Ambar y Alí. “Esta (señala una grande en el centro) me la sacó José Luis Cabezas cuando di una nota a Noticias. “Y ésta es inédita –dice mientras levanta un portarretrato plateado y más pequeño. Es Eva Perón morocha, a su izquierda está Daniel (Tinayre) y otro director de cine francés”.
—¿Cómo vivió el escándalo entre Tinelli, Ortega y Valdés?
—No, no, no me interesa. De eso no quiero opinar ni meterme. Un amor, rápido, efímero, pasajero.
—¿Haría un programa conducido por Susana y usted?
—¿Juntas? Sí. Nos complementaríamos muy bien. Somos muy rápidas mentalmente, espontáneas, y tenemos sentido del humor. Yo tengo buena información, y ella tiene una gracia natural que no tengo.
—Susana sigue soltera. ¿Le comentó algo?
—Sí, le dije: “Te voy a conseguir un novio”. Me contestó: “¡Ay! No, Chiqui. No sabés lo feliz que estoy sola porque no te engañan, no te ponés mal si no te llaman, no te sacan la plata. Sufro mucho”. A ella sí la vi feliz, aunque es una mujer que nació para el amor, no puede estar sola, tendría que estar con alguien. Se transforma cuando está enamorada.
—¿Trabajaría con Adrián Suar?
—Sí, actuaría en Pol-ka. Tuve trato con Adrián, una reunión y hasta le di el título de la ficción que era La doña. En los Premios Tato fue el primero en acercarse para saludarme, y muy cariñosamente. Trabajé muchos años en Canal 13 y volvería.
Fuente: Exitoína.