por Sergio Bonelli
A fines de los ‘60 y comienzos de los ‘70 el Rock Progresivo irrumpió en la música creando nuevos parámetros de concepción, interpretación, timbres y estéticas. Este movimiento generó una nueva vanguardia que transformó parte del rock en una nueva música clásica.
El grupo británico Yes fue uno de los pilares de esta transformación y junto al virtuosismo de sus integrantes reformularon el mensaje beatle para los nuevos tiempos. owner of a lonely heart
El tiempo ha transcurrido desde los primeros pasos de la banda que tuvieron al grupo en la más alta consideración de los amantes de la música .La voz de esa propuesta fue la de Jon Anderson .Una voz reconocible al primer compás tal cual ocurrió con su contemporáneo Robert Plant. La primera vez que se los escuchaba no se sabía si se trataba de un hombre o de una mujer dado el alto registro en la escala vocal.
El mismísimo Jon Anderson nos visitó anoche en el cine Plaza de Godoy Cruz.
La paciente cola de sub sesenta presagiaba una noche de música tranquila y pacífica. Una gloria consumada de la música universal llegaba al cine de mi barrio de la niñez. Esas cosas que el tiempo regala.
Se apagan las luces y sobre el escenario está nuestro héroe de tantas batallas, en gran estado físico y vocal .Un hombre de casi 70 años debe enfrentar su propia leyenda y la complejidad de su música solo con su guitarra y un piano (además de un ukelele y un instrumento de origen chino). Solo y su alma. Es claro para eso hay que tener alma y Jon la conserva.
Setecientas personas estamos atentas .Arranca con "Lo tuyo no es mala suerte " con la criolla rasguea toda la complejidad y la sencillez se abre paso y se empieza a desnudar la esencia. Es una especie de strip tease. Todos conocemos a la chica súper arreglada y ahora está ahí, despojada y natural. Sigue el desfile de canciones que todos conocemos pero la sensación es la de descubrirlas por primera vez: “Long Distance”, “El tiempo y una palabra”, “Olias of Sunhillow”, “America (de Paul Simon), “Corazón del amanecer”. Insiste con el amor... van en sucesión.
El arte tiene una cualidad única y es la de producir una experiencia "algo pasa". Y lo que comienza a pasar es una experiencia de "intimidad" Anderson comienza a establecer con su voz y sus canciones una comunicación personal con cada uno de los asistentes .Es ahí donde algo pasa. Nos habla en inglés pero por una extraña razón todos entendemos lo que dice sin conocer el idioma. "Dueño de un corazón solitario" levanta los ánimos y empiezan las palmas. Dedica un tema a los muchachos de YesSpirit de Mendoza. Nos dice que caminar por nuestras calles es como estar en el cielo para él (Interesante apreciación para todos los que infravaloran y dicen que "acá no se puede vivir") .La cosa se pone cosmicamente familiar y sigue. Se viene “Close to the Edge”, un monumento a lo intrincado y se va al piano y la toca sencillamente ante nuestro asombro."Y tu y yo" nos pone del tomate. La técnica vocal es impecable, la guitarra sigue rasgueando como en una peña.
Para mí la historia se aclaró .La vanguardia tiene su origen en la música popular, en lo más directo y sentido .Vestir esa esencia es lo que hizo Yes.
Lo maravillosamente ancestral de este concierto reside en que casi a lo Atahualpa o Larralde, Anderson trae el mensaje de los tiempos, de lo cósmico y humano a la vez. Un breve discurso lo aclara todo, la historia viene desde Ray Charles, Elvis, Budy Holly hasta Los Beatles y frasea entonces "Denle una oportunidad a la paz" para terminar todos de pie y cantando “One love” de Bob Marley.
Saludos. Reverencias. Mutuo amor entre público y artista.
Afuera todos se demoran un rato en un comentario sonriente.
Nos vamos a casa en paz.