Luisana adelanta los detalles de su boca

A tres semanas de su casamiento con el cantante canadiense Michael Bublé, ultiman los detalles de la boda. Ya instalada en Buenos Aires, la actriz se dedica a hacer compras y a las últimas pruebas del vestido.

Cuando lo conoció creyó que era gay. El chico no se ofendió y la contactó por e-mail. La primera vez que la vio –con traductor de por medio– le anticipó que se iba a casar con ella. Le cantó, la enamoró. Y después de dos años de novios le propuso matrimonio.

Sacó el anillo que había guardado durante todo el día en sus calzoncillos para que no se viera y no levantara sospechas y, durante una cena familiar en lo de Don Lopilato dijo en un castellano muy practicado: “Quiero casarme con Lu”.

Todos lo miraron. Silencio en la mesa. Repitió él: “Quiero casarme con Lu”. ¿La respuesta? Carcajadas a coro de toda la familia, que casi en tono de burla decían: “Sí, sí, lo dijiste bien”, pensando que se trataba de una práctica de idioma. Pero después el novio se arrodilló e insistió con su propuesta. Iba en serio. Aquel primer anuncio resultó cierto.

Si querés leer más de esta nota que aparece esta semana en Revista Gente, hacé click acá.