Desde hace muchos años, los artistas que participan de la Fiesta Nacional de la Vendimia han tenido problemas con el Gobierno, su contratante.
Recuerdo muchos reclamos en distintas ediciones.
Alguna vez, lo hicieron por su refrigerio; otras, se quejaron por la falta de pago; muchas veces más reclamaron por la falta de un contrato firmado. En fin, con el paso de los años, el temor al reclamo siempre estuvo latente y los que conocen intimamente la Fiesta saben que esa bomba siempre está allí, activa.
También es cierto que, hasta ahora, siempre hubo un experto que supo desactivar ese explosivo. Muchas veces, cortó los cables apenas segundos antes que estallara. Pero hay algo que es llamativo: siempre la situación se generó los días viernes, en la noche del ensayo general. A nadie se lo podía ocurrir que la Fiesta no se hiciera. Podría haber caras largas pero nunca, –insisto- nunca, se cruzó la idea de no salir a hacer la Fiesta.
Siempre hubo reclamos y en su momento apareció una voz autorizada para mantener un dialogo firme y darle punto final a la situación.
Esta Vendimia venía complicada, por más que desde afuera no se lo notara.
Hubo quejas por los castings, desacuerdo con la elección del staff que terminó haciendo el evento y malestar por las malas condiciones de algunos escenarios, que se sostenían con dos clavos. También –como todos los años- hubo quejas formales e informales por las licitaciones que se llevaron a cabo.
La presión fue aumentando con el correr de los días, de las horas.
El sábado, hubo enojo general porque el cuadro final de “Los rostros de la Vendimia” no fue ensayado. Los vistosos ponchos de colores aparecieron el sábado por la tarde. Nadie sabía como podía salir, ni siquiera la coreógrafa general.
Pero, hubo voluntad.
Y los artistas fueron ovacionados.
Un día después, llegó el caos. Y aquellos que estaban allí adentro, en la cocina de la Fiesta, sabían que el horno no estaba para bollos.
La queja por las dos entradas se les fue de las manos a artistas y funcionarios. Una queja lícita pero con un final inaudito, inédito, lamentable, triste.
No hay artista que se precie como tal que no acate el primer mandamiento del espectáculo: El show debe continuar. Y acá, no se cumplió.
Entonces, todos cayeron en la misma bolsa.
Años y años de trabajo, de experiencia, de escenarios recorridos y Fiestas ovacionadas quedaron en el olvido. Ahora, hay que armar todo de nuevo.
Logicamente, hay culpables:
-un grupo de artistas que decidió ir por todo en un reclamo que no era tan extremo. Pero, se sabe, que muchos de ellos son “nuevitos” en Vendimia, llenos de inexperiencia y mucho más en el tema de los reclamos.
-Los funcionarios que fueron a escuchar los reclamos no estaban –ni lo estarán- capacitados para afrontar una situación como esa. No se puede entender cómo se intentó dialogar con los 700 artistas a la vez. ¿A nadie se le ocurrió preguntar si había delegados para hablar con ellos?
Entonces, se juntaron las partes: inexperiencia con inoperancia. El resultado lo sufrimos todos.
Hay algunos datos más que son necesarios conocer, para tener una idea de porqué se llegó a esta situación:
-Algunos de los que llevaron la voz cantante en esta protesta sentían que era el momento de mostrarse ante sus pares, ahora que el Negro Blanco no está más y que siempre actuó como mediador en situaciones similares. Otro de los experimentados (Mario Ruarte) estaba enfermo y no estuvo presente. Entonces, todo quedó en manos de unos pocos, que tensaron la cuerda pensando que nunca se iba a romper.
-¿Adónde quedó ese acuerdo histórico que decía que los problemas de Vendimia se resolvían el viernes y después se hacía la Fiesta si o si? Por otra parte, si mal no recuerdo, los familiares de los bailarines siempre han asistido a la Fiesta el viernes, en el ensayo general con vestuario.
-El Gobierno también tensó la cuerda sin ni siquiera imaginar qué iba a pasar: “Si no quieren bailar, no salgan. Voy y le digo a la gente que no quieren bailar por las dos entradas” espetó un funcionario a los más quejosos. ¡Y no estuvo presente cuando Scollo salió a dar un discurso cambiado, distinto al que se comprometió a dar frente a todos los artistas! Es asombroso que haya existido tal nivel de desconocimiento en esas órbitas. Ni uno fue capaz de tomar el toro por las astas y darle solución a la situación que, insisto, no era tan complicada. Funcionarios que no funcionan.
-¿Cómo puede ser que 660 bailarines y artistas queden estupefactos y no se animen a salir a ofrecer la Fiesta? Pues porque varios técnicos y algunos funcionarios corrieron el rumor que debido a la lluvia se iba a terminar suspendiendo la función del domingo “por razones climáticas”. Ese fue el mensaje “que deslizaron” y muchos, inocentemente, pensaron que por eso no se haría la repetición. Y se comieron el “reclamo” y hoy muchos de ellos están llevando cartas de disculpas a Cultura. ¿Tan inocentes fueron?
-Hay mucho enojo con Walter Neira y su equipo. Y la molestia viene de parte de los artistas y del Gobierno. Los bailarines sintieron que el director los dejó “solos”. En tanto, un alto funcionario del gobierno provincial confió a MDZ que “pensamos que Neira iba a pegar dos gritos y solucionaba el problema. Pero se borró”.
Acá hay muchas culpas y muchos culpables. También, pagan justos por pecadores. “Una señora me trató remal porque soy actor y me dijo que fue vergonzoso lo de la Vendimia. Le dije que hace cuatro años que no estoy en Vendimia. Y me dijo que no importaba, que igual era artista” contó un reconocido actor mendocino como anécdota pero mostrando lo mal que se siente él y todos los artistas locales, que llevarán por un largo tiempo una cruz sobre sus espaldas.
La Vendimia es de todos. Eso no lo entendieron algunos.
Unos la quisieron tomar como rehén y otros pensaron que eran Rambo, que la iban a liberar. Las dos partes fueron inútiles, inexpertas, insensibles, irrespetuosas, incomprensibles.
Lo importante es ser serios, analizar la situación, pensar y no caer en la tentación de culpar por el sólo hecho de hacerlo.
A los funcionarios, se los juzgará prontito, en octubre.
A los que intentaron ser artistas y representantes, sus mismos colegas los pondrán en caja.
Ahora, todos debemos trabajar por poner a la Vendimia en el lugar que debe estar.
La historia oculta de la peor Vendimia
Mucho se ha dicho y opinado sobre lo que sucedió el pasado domingo con la suspensión de la repetición del espectáculo vendimial. Desde esta columna se tratará de darle un poco de claridad a la situación.