"Me impresiona la cantidad de tetas que tenés", le dijo el mendocino Juan Manuel mientras veía cómo su compañera intentaba acomodarse todo dentro de la diminuta prenda.
Los elogios del mendocino no se detuvieron, mientras Victoria seguía tapándose las lolas. Sin dudarlo, estiró el brazo y le tocó uno de sus pechos.
Ella no tuvo problemas con su compañero "toquetón", pero cuando otro de "hermanitos" quiso hacer lo mismo, con una sonrisa se negó: "¡Ay! A vos no".