Hay uno que sufrió más que Yañez: Juan Pablo, autonominado desde el principio, que confesó que se quería ir porque tiene mesa de finales en la facultad. “Entré pensando que si no me iba para febrero, me iba yo, se me está acabando el tiempo“, dijo, con una sonrisa, como suplicando que lo echen. Pero no lo logró.
Para darle misterio a la quinta gala de expulsión, el conductor Jorge Rial arengó al público con la pelea etílica que enfrentó a Chizo con Emiliano tras la fiesta árabe; y el juego de asfixia al que se habrían prestado algunos participantes.
“Decidimos no ponerlo al aire antes porque este programa lo ven chicos y adolescentes”, dijo Rial sobre el juego que le propuso Emanuel a Luz y que no se sancionó “porque fue voluntario”. “No hay que hacerlo porque es una locura y podés poner en peligro tu vida y la de alguien”, alertó el conductor y bregó por la transparencia de este Gran Hermano que “muestra todo y no tapa nada”.
Fuente Teleshow