La noticia todavía conmociona, Romina Yan murió ayer de forma repentina en el Hospital Central de San Isidro, al que llegó con una crisis cardíaca que sufrió presuntamente por un aneurisma, que le provocó una descompensación. Un amigo de la actriz la llevó de urgencia al centro sanitario, donde los médicos trataron de reanimarla, sin éxito, durante 50 minutos.
Por decisión de su familia, la joven artista no fue velada y anoche su cuerpo llegó a la morgue de San Fernando, para practicársele la autopsia; este miércoles, sus restos serán inhumados en un cementerio privado de Pilar, en una ceremonia privada a la que sólo participarán sus familiares y círculo íntimo.