Hubo un claro signo de conquista que pudo verse patente en la representación que el genial grupo Los Amados brindó en la Alameda de nuestra ciudad y que sirvió de apertura de “la estación del amor y las flores”. Lo expresó muy bien una belleza mendocina de unos setenta y pico de años de la mano de su galán, que seguramente rondaba la misma edad: “En un momento me pareció que el corazón me empezó a latir al ritmo del movimiento de los hombros y el golpeteo de mis pies. Me dieron ganas de darle un beso a mi marido, y de ponerme a bailar”. Fue en ese preciso instante -visible y audible porque con palmas, bailes pegaditos mejilla con mejilla y quiebres de cadera- en el que los viejos mendocinos se reencontraron con boleros olvidados y los jóvenes se rindieron a la música del amor por excelencia.
Este grupo de “románticos-kitsch” deslumbró a todos los que se acercaron a la intersección de San Martín y Córdoba. Es que fueron los elegidos por la Subsecretaría de Turismo, Cultura y Desarrollo Económico de la Municipalidad de la Capital para realizar la apertura de la temporada primaveral de la Ciudad de Mendoza. El evento, además, marcó la apertura de la 3º edición de “Alameda de Flores y Romances”.
Con un repertorio muy bien elegido -en el espectáculo le rindieron un homenaje al músico cubano Ernesto Lecuona (1895 – 1963)-, una armónica y afinada ejecución musical y un racimo de originalísimos personajes que producen momentos humorísticos delirantes y deliciosos; el singularísimo grupo retrotrajo a todos a la época dorada del bolero, donde la música latinoamericana reinaba en las radios.
El vestuario, un acierto más. La atractiva indumentaria de cada uno de los personajes que desfilaron por el show, diseñada con reminiscencias de épocas pasadas, junto al divertido tono neutro centroamericano con el que hablaban y las desopilantes interacciones con el público fueron un plus que enriqueció la puesta abiertamente.
Es que Los Amados están cumpliendo 20 años y por eso han decidido hacer de cada show una verdadera explosión de ritmo y color. Telas policromáticas, divertidas, brillantes y súper expresivas, junto a un telón de fondo plagado de rosas y un despliegue lumínico para destacar lograron que el conjunto se luciera grupal e individualmente.
Se nota en la construcción de cada actor/cantante una versatilidad de personalidades que hace que ninguno sea protagonista y ninguno “personaje de reparto”. Cada uno de ellos ha logrado crear un estupendo estereotipo del tipo romántico-musical-caribeño.
“Somos reconocidas estrellas rutilantes de la música latinoamericana que difundimos nuestro mensaje de amor”, dijeron al salir a escena… y parafraseando telenovelas; conocidas poesías y comportándose como galanes de antaño, le hicieron honor a esa presentación.
Karabalí, ensueño Lecuona es un show que enamora, hace bailar y divierte… tres cosas que siempre nos vienen bien a todos y que Los Amados supieron regalar en talentosas y abundantes dosis.