En Ezeiza, los paredones de su casa quinta se convirtieron en el mejor refugio, en un momento en que las críticas están a la orden del día.
Alejado de su familia, y aún atravesando el duelo que le provocó la derrota argentina en Sudáfrica 2010, Diego Maradona (49) pasa sus días puertas adentro, en compañía de su mujer, Verónica Ojeda.
Con el paso de los días, como si se lo hubiese tragado la tierra, el Diez fue desapareciendo de los medios, aunque su nombre continúa en los titulares de la prensa deportiva.
“Se siente traicionado y eso le provoca mucho dolor”, comenta su entorno, que se muestra preocupado y muy atento a la salud del ídolo.
Pero eso no es todo. Los roces con Dalma, su hija, y con Claudia Villafañe, su ex mujer, debido a la incondicional presencia de Verónica, provocaron un distanciamiento muy grande que parece no tener fin. Y pese a los intentos de Diego por separar las aguas, la platea sigue fuertemente dividida entre los dos bandos.
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