Es el tábano de la televisión: un pequeño insecto con alas, que aguijonea a todo ser que perturbe la tranquilidad de su conciencia. S
u veneno yace en la saliva: picante y fatal, como la viuda negra que duerme en su hombro derecho. Sus artimañas comienzan en su cuerpo: 167 centímetros precisos y curvilíneos, que esconden el poder de hechizar al más ingenuo de los guerreros o al más ágil de los sofistas.
Sin embargo, ella no tiene rival. ¡Gramo por gramo, es la mejor pugilista del cuadrilátero de las palabras! “Me aburren mucho las declaraciones en mi contra. ¿A nadie se le ocurre algo más original para decirme? Escucho ofertas...”.
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