"Durante dos horas morí diez veces. Hasta que no los vi con los ojos abiertos, hablando y pudiéndose mover, todo fue un calvario. Sabía que se habían ido muertos de mi casa. Cuando perdés el contacto con tu familia, te llenás de interrogantes. Esa mañana llegó el llamado que nunca hubiese querido escuchar, donde me decían que mi hijo y su novia estaban arriba de una ambulancia”.
Pasó una semana, pero Luis Ventura (54) recuerda instante tras instante lo que padeció desde que se enteró de que su hijo Facundo (23) y la novia Janet (18) estaban siendo trasladados hasta una clínica de Quilmes, como consecuencia de un escape de gas que puso en jaque sus vidas.
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