Por Silvina Agüero. Alumna de Tercer Año de Periodismo del Instituto Fabián Calle.
La mañana es soleada, casi primaveral. Al llegar a la radio y preguntar por ella, todos responden solícitos. Algo que se acentúa aún más cuando, al ingresar a su lugar de trabajo, Milka responde con una sonrisa.
Milka Durand es una de las personalidades más relevantes que ha dado la radiofonía mendocina. Dueña de una voz inconfundible, ha logrado ser una marca registrada en el corazón de los mendocinos.
-¿Cuál es su pensamiento acerca de estos 90 años de existencia de la radio en nuestro país?
-La radio significa tener comunicación con la sociedad. Todos: los locutores, la gente que hace prensa, los animadores e incluso los actores que en la “época de oro” del radioteatro hicieron lo suyo. Ellos trabajaban hacia la población y también comunicaban -tal vez sin darse cuenta- porque lo hacían simplemente poniendo su corazón. Actores como Servando Juárez, Luis Francese, Federico Frávega y el matrimonio conformado por Manuel García Bergain y Julia Plá, por citar tan sólo a algunos, hicieron muchísimo por la radiofonía mendocina.
-Se extrañan aquellos viejos y maravillosos tiempos…
-¡Es que el radioteatro era la magia de la radio! Por aquellos años, las familias enteras salían a trabajar; algunas estaban –por ejemplo- cosechando frutas trepados a las plantas y llevaban con ellos los aparatos de radio portátiles que acababan de salir al mercado, podían llevarlos a donde quiera que fueran. Entonces, no se perdían ninguna novela; cada miembro del grupo familiar imaginaba cómo serían los rostros de los que hacíamos teatro y eso era algo maravilloso. Esto fue así hasta que comenzamos a salir de gira por todos los pueblitos de las provincias y, entonces, esa imaginación de muchos se vio frustrada porque, tal vez, no éramos los más esbeltos, jóvenes o hermosos que nos habían soñado… (ríe a carcajadas) Este período comenzó en la década del 40 y duró aproximadamente hasta 1965.
-¿Qué fue concretamente lo que marcó el final del radioteatro?
-Lo que lo hirió de muerte fue, sencillamente, que no se pagó más el sueldo a los actores. Lo mismo sucedió con las orquestas de músicos estables que funcionaban en cada emisora y que llegaron a acompañar a artistas de fama internacional de la talla de Mariano Mores, del eximio guitarrista Oscar Alemann o del mexicano Pedro Vargas. También venían numerosas orquestas extranjeras de jazz, que gustaban muchísimo al público.
-¿Qué significa la radio para su alma?
-La radio para mí lo es todo, es parte de mi esencia. Yo pienso que la radio no morirá nunca, porque la radio es el instante, es la música, es el servicio a la comunidad, el puente entre la persona que desea dar algo y la que lo necesita. ¡La radio es hermosa! Noventa años ya de aquellos “Locos de la Azotea”, del legendario médico Enrique Susini y de la transmisión de “Persifal”, del revolucionario Richard Wagner desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires, aquella inolvidable noche del 27 de agosto de 1920… ¡Feliz cumpleaños, radio querida, feliz cumpleaños!
Antes de despedirse, Milka afirma categórica “¡Lo que no tenemos que permitir es que la vida deje de sorprendernos, jamás!” Esta frase lo sintetiza todo. Ella es Milka Durand, la “Dama de la Radio”. La pionera en dar los primeros boletines al aire cuando la Segunda Guerra Mundial había estallado en Europa y que, hasta entonces, sólo habían sido labor exclusiva de los locutores y la primera también, en hacer radio FM. Es La Milka de todos los mendocinos.
Milka Durand: "La radio no morirá jamás"
En un encuentro pleno de calidez realizado en Radio Libertador, la entrañable Milka repasa sus 70 años en la radio mendocina, evoca "la época de oro del radioteatro" y confiesa qué significa esta profesión para ella.