Como el almuerzo no había sido de negocios, la sobremesa dio lugar a las confidencias. Y Georgina Barbarossa empezó a contarle de su mamá, Susana, quien perdió la vista tras haber sufrido un ACV.
El momento lo desbordó.
De pronto, comprendió que en ese único caso podía resumirse toda la situación: una persona muy querida y admirada por él, en un vínculo que excedía claramente los trabajos compartidos, estaba enfrentando un delicado episodio familiar.
Entonces, los dos se sostuvieron en un abrazo, lloraron juntos, mientras Gastón Pauls (38) le decía al oído: “Te voy a pagar, te voy a pagar…”.
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