El hombre es fuego, y la mujer, estopa. Llega el Diablo... ¡y sopla!” (Del refranero español).
Primero, como corresponde a una dama educada, ella saludó a los novios, Alejandro Vannelli y Ernesto Larresse. Abrazos, deseos de felicidad, etcétera, en la pista de Espacio Darwin, sede de la boda.
Después dio una, dos, tres vueltas alrededor del salón, con aire distraído pero mirada de águila: por algo es actriz; sabe desdoblarse... Y de pronto, en su línea de mira –y de tiro– apareció él. Gonzalo (Heredia). Su hombre a lo largo y ancho de seis meses. ¿Pasado, o presente, o futuro? Enigma para pitonisas...
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