Se conocieron por medio de un amigo en común, que con un poco de insistencia obró de Celestino en esta relación.
Los dos estaban solos y, dicen, eran el uno para el otro.
La fórmula fue unir a una diva máxima con un empresario y el resultado, se sabe en todos los ámbitos, fue por demás explosivo: dos meses de noviazgo y mucha pasión bajo las sábanas.
Esta vez, a diferencia de otras, nada de sex toy ni touch and go, sino que es su pareja con todas las letras.
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