Feliz cumpleaños, Mercedes...

Pocho Sosa cuenta cómo fue esa relación tan especial que la unió a la cantante más grande que dio la Argentina. Un paseo por varias historias donde el amor y la música están presentes. Nada mejor para brindar por los 75 años que hoy cumpliría "La Negra".

Foto: Nacho Gaffuri/ MDZ
Foto: Nacho Gaffuri/ MDZ

Hablar de Mercedes Sosa es hablar de "mi hermana mayor", como ella me decía cuando me presentaba en distintos escenarios. Ella decía así: "Ahora voy a presentar al Gardel de Mendoza, llevamos el mismo apellido, no somos parientes pero somos familia es como mi hermano. De Mendoza: Pocho Sosa".

Voy a tratar de recordar mis comienzos de amistad con ella. Durante la década de los '60 ella tenía por ese entonces como guitarrista a Pepete Bertiz -un hermano para mi-, excelente músico, uno de los preferidos que tuvo el maestro Tito Francia. En una visita que hizo a Mendoza para cantar, estábamos frente a la Direccion de Turismo -en la calle San Martín-; ella había venido para actuar de la mano de Damián Sánchez (por entonces director del coro Mendoza de Regatas). Yo estaba en la puerta de su camarín y de pronto "Pepete" me invita a pasar y dice: "Mercedes, te presento a uno de los mejores cantores que tenemos, Pocho Sosa". Ella se dio vuelta y sin conocerme me dijo: "Pocho, que gusto que tengo en conocerte, he cantado todas tus canciones por Latinoamérica: "Marrón, marrón"," Hermano dame tu mano", y ahora te conozco personalmente, que hermoso". Aquí viene la primera anécdota pues yo sorprendido le contesté que esos temas no eran míos sino de Jorge Sosa y Damián Sánchez. Ella se dio vuelta despacito y Pepete se escondió detrás de su guitarra... Claro, Mercedes le preguntaba los autores de esas canciones y Pepete respondía "de Pocho Sosa y Damián Sánchez"...

Fue la primera vez que la ví. Entre risas y despues de actuar, nos fuimos a la casa de don Santiago Bertiz, padre de Pepete, y nos comimos un asado. Ahí ya estaba casada con el amor de su vida que fue Pocho Mazzitelli y a la vez su manager.

Llegó el año 1971 y, como trabajaba en el Banco de Mendoza, pedí el traslado a Buenos Aires. Allí me esperaba Pepete para llevarme distintas grabadoras y ya Mercedes había tomado vuelo propio. Así fue que nuestras reuniones se fueron diluyendo. Pepete me invitó a un par de ensayos pero me daba apuro estar presente (por cierto, a pocos artistas les gusta que alguien esté observando el ensayo). No se porque pero no fui más a su casa de la calle Arenales a pesar que yo vivía a cinco cuadras.

Después vino lo que todos sabemos: su exilio, en donde sufrió como nadie el desarraigo de su patria querida. Ya de vuelta en la Argentina, en el año 1982, y después de hacer muchísimos Teatros Gran Rex, de Buenos Aires, y giras a nivel país y Latinoamérica, Damián Sánchez la trajo a Mendoza. Damián era subsecretario de Cultura del ministro Hugo Duch, y como gobernador estaba don Felipe Santiago Llaver. Fue en febrero del 84', cuando ella solita, un sabado, llenó el Frank Romero Day. Fue emocionante; no hay palabras para describir lo que fue aquella noche. Nos vimos muy de pasadita, nos dimos un beso y así paso el tiempo, ella cada vez volando más alto hasta que llego el año 1994 y Mercedes volvió con Ariel Ramírez a cantar la "Misa Criolla" al teatro griego. Bueno, aquí sucedió lo máximo para mi: la fui a saludar al Hotel Plaza y, cuando me vio, nos dimos un abrazo enorme. Me dijo: "Pocho, cantemos el Otoño esta noche". Juro que creí que era una chanza, pero no, era un ofrecimiento serio. Inmediatamente llamó a su guitarrista de entonces, "Colacho" Brizuela y le dijo "ensayá con el Pocho el 'Otoño en Mendoza' que lo vamos a cantar esta noche". Asi fue: lo ensayé y gracias a Dios teníamos la misma tonalidad para cantar. Esa noche, inolvidable para mi, se dividía en dos partes: una primera en donde tanto Ariel Ramírez como Mercedes hacían una parte solos cada uno. En la parte de Mercedes, me invitó a cantar. Nos separaban unos 30 metros. Me pareció una eternidad llegar al lado de ella. Cuando lo hice, me tiritaba todo. Ella, con su mano siempre maternal, me tomá la espalda y por lo bajo me dijo: "Tranquilo Pochito, tranquilo, está todo bien". Me sentí muy orgulloso, pues como mendocino, cuando Mercedes me presentó, la ovación fue impresionante, ya que nadie sabía que yo iba a cantar con ella esa noche. Tengo de recuerdo una carta que el entonces diputado nacional y despues gobernador, Arturo Lafalla, envió a los diarios de la época y no fue publicada. La la tituló "Gracias Pocho por hacernos llorar". A través de esa nota me decía que había sentido que se reinvindicó artistas de la talla de Cristobal Arnold, Gladys Ravalle, el Teatro TNT, entre otros.

Después llegaron días muy felices pues me invitó a Buenos Aires. Hizo diez teatro Opera y yo fui especialmente invitado a los diez. Había figuras de la talla de Charly García, Víctor Heredia, León Gieco, Chango Farías Gomez, Julia Zenko y, como dice Hilario Cuadros en la tonadita cuyana "Entre todos iba yo"... ¡Lo que fue eso!

Nos invitó con mi esposa, la Pochi , durante diez días a su "casa museo", de la calle Suipacha. Hay mil anécdotas... y suelto algunas: en ese teatro Opera conocí personalmente a Maradona y a Raúl Alfonsín, un loco lindo como Charly y otros grandes.
Pero siempre hubo más. Tuve la inmensa suerte a partir de ahí de ser invitado a numerosos espectáculos: tres veces a Cosquin, a Tucumán y aquí, en Mendoza. Siempre que viajaba para acá nos llamaba desde su auto cuando ya estaban a 50 kms de la ciuda, para que con la Pochi la fuéramos a esperar a la entrada de Mendoza. De alli al hotel y a darnos muchos abrazos y besos, junto a Fabian, su hijo, y María, su asistente.

Hay algo que no olvidaré nunca y fue una reunión en la finca de don Angel Bustelo, en donde fuimos un montón de artistas mendocinos para comer un asado y agasajarla cantando. Allí conocio a Fabiana Bravo, nuestra mendocina que triunfa en el mundo entero, y se la recomendó a Pavarotti, pues Fabiana tenía que dar una audición frente a él. Allí salió a relucir la generosidad de esta mujer hermosa... Por supuesto que Fabiana pudo aprobar su audición delante de Pavarotti y después, ya es historia conocida.

Sigamos con esa noche: estábamos con los chilenos de Inti Illimani, el Jorge Sosa, la Gladys Ravalle, mis músicos y varios artistas más. En un momento de la fiesta, Mercedes estaba recostada en el hombro de don Angel, llorando, y le contó que se sentía muy sola, a lo que don Angel le retrucó: "no tenés derecho a estar así, hay un pueblo entero atrás tuyo".

Con Mercedes siempre había más. En el 2006, yo estaba en Buenos Aires para una actuación en "La peña del colorado". Apareció de sorpresa en el lugar y cantamos juntos el "cochero e'plaza" y el tango "Los mareados". Esa misma tarde, me había invitado a su casa -a las cinco de la tarde en punto-, pues iban de Venezuela para hacerle una nota para la television de ese país. Cuando llegué a su casa de la calle Pellegrini, ya estaba todo preparado y al final de la entrevista le dijo al señor que conducía: "Yo quiero presentar a un gran cantante argentino, es de Mendoza y se llama Pocho Sosa". Me senté a su lado y cantamos "Otoño en Mendoza"; pero aqui no termina la anécdota: el conductor venezolano la miró y le dijo: "Mercedes, tu no puedes despedirte del pueblo venezolano sin cantar "Gracias a la vida", de Violeta Parra". La Negra me miró y me dijo "dale Pochito, con la en la guitarra" y arranqué con los primeros acordes del tema. Cuando Mercedes empezó a cantar no lo podía creer. Mercedes era así, puro amor, pura generosidad y si algo no le gustaba te lo decía sin ningún problema. Era una "madraza" para todos nosotros y por eso sentimos que nos hemos quedado huérfanos de amor.

La última vez que cantamos juntos fue en el Festival del Camote, en Guaymallén, en febrero del 2009. Ese recuerdo es lo que me llevo a la tumba, junto con el esparcimiento de sus cenizas en el canal Cacique Guaymallén.

Hoy cumpliría 75 años pero seguro que estará cantando en el cielo, deleitando a los ángeles. Pero desde acá te recordamos como siempre, como esa gran artista que siempre fuiste y esa mujer generosa que nos enseñaste tanto.

Feliz cumpleaños Mercedes, feliz cumpleaños mi hermana...

Pocho Sosa