Divididos en el Bustelo: la era de la madurez

Tres horas de show; tres mil personas; una impresionante conjunción de rock y folclore; sonido y luces excepcionales. Tremenda presentación de una banda que mostró todo su talento sobre las tablas mendocinas. Mirá la galería de fotos y videos.

Ricardo Mollo y una entrega envidiable sobre el escenario. Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Ricardo Mollo y una entrega envidiable sobre el escenario. Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Divididos volvió a Mendoza y se presentó en un lugar al que ya nos vamos acostumbrando y del cual nos costará horrores irnos, ya que el auditorio Angel Bustelo permite disfrutar sonoramente de un recital. Y en este caso, después de haber sufrido tantos Estadio Pacífico, fue un dulce placer.

Así, las tres horas de entrega absoluta de Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella dejaron conformes a los tres mil expectantes mendocinos, que disfrutaron de un show inusual.

¿Por qué inusual? Porque este Divididos muestra la etapa donde el gozo musical está por encima de todo, y así lo plasman sobre el escenario.

Sin dudas, el empezar con “El arriero” de Yupanqui y terminar la presentación tocando bombos legüeros algo quiere decir y es que esta amalgama de rock y folclore que durante años transitó el grupo, ya está en su punto exacto. Mucho más equilibrado incluso que cuando hizo su show electro-acústico (que no pasó por Mendoza).

Divididos es la aplanadora del rock, pero esto no quita lo sutil, lo genial, lo delicado. Y así lo entienden los artistas que además de presentar el disco nuevo (donde ya se puede disfrutar de esta tendencia) fueron a clásicos poco frecuentados, como “Par mil”, “Guanuqueando”, “Vientito del Tucumán”, o la exquisita versión de “Mañana en el Abasto”, alternando con invitados e instrumentos muy típicos de nuestro canto popular. Tal vez, la mayor expresión de esta conjunción se dio con “La flor azul”, clásico del folclore popular escrita por Mario Arnedo gallo, padre del bajista, y que mostró al grupo como un excepcional sexteto santiagueño, con violín incluido.

Con la noche así planteada, había poco lugar para el pogo. Es más, casi que pasó desapercibido el baile, por más que desde el escenario bajaran atronando temas como “Rasputín”, “El 38”, Ala delta”,  “Nextweek” o “Sucio y desprolijo” de Pappo’s Blues.

Fue un gran show, de esos que perdurarán en las retinas porque Divididos demostró que además de hacer buen rock puede sumergirse en las raíces populares para rescatar sonidos necesarios, fundamentales, que deben enorgullecernos.

Divididos está en la era de la madurez y anoche, tres mil mendocinos disfrutaron de esta etapa.



Divididos
Ricardo Mollo: guitarra, voz
Diego Arnedo: bajo, voz
Catriel Ciavarella: batería

Invitados: Kelo Herrera (violín), Raúl Tolaba (guitarra), Juan Saavedra y Sandra Farías (danza y bombos), José González (vientos), Gustavo Valeriano (guitarra), José Toconás (charango), Facundo Nardone (lap steel), Micaela Chauque (coplas y caja) y Andrés Sbrizzi (vientos).

Perlitas
-Varias veces pidieron al público que no fumara dentro del auditorio. Había mucho temor que el humo activara las alarmas antiincendios. Fue casi un pedido en vano. Pocos le hicieron caso.

-Diego Arnedo (textual): “Recemos por Cerati, que se mejore. Los que lo putearon siempre serán unos pelotudos”.

-Ricardo Mollo (textual): “Que linda que es Mendoza, con sus árboles, sus olivos, sus montañas… ojalá las minas a cielo abierto no se instalen. Defiendan su aire y su agua”.

-El Bustelo fue habilitado para mil personas (entran dos mil) más ya que todos estuvieron de pie y no hubo sillas. Así, hubo espacio para todos y sobró lugar en el fondo.

-El show fue anunciado a las 22 y empezó quince minutos más tarde. Casi nada. Siempre Divididos fue respetuoso de lo horarios.

En Twitter: @wgazzo