Tres canciones, tres historias

"Hermano, dame tu mano", "Zamba de mi esperanza" y "Lamento boliviano" son tres temas emblemáticos nacidos en nuestra tierra mendocina. Pero detrás de ellos hay buenas historias para contar.

El talento mendocino siempre se destacó, pero no sólo dentro de nuestros límites, sino afuera, más allá de las fronteras, en lugares de banderas distintas, de olores diferentes, de idiomas insospechados.

Así, hoy vamos a contar la historia de tres canciones, tres letras, tres composiciones, que fueron creadas acá, cerca de las viñas y  nieves eternas, en alguna tarde con zonda o esperando el chaparrón de febrero pero que fueron tan fuertes y poderosas que lograron conquistar el mundo.

Hermano, dame tu mano
Esta canción fue escrita por Jorge Sosa y la música es de Damián Sánchez. El tema siempre estuvo en el repertorio de cualquier reunión en los setenta, hasta que llegó Mercedes Sosa y lo grabó en su disco “Traigo un pueblo en mi voz” (1973). El toque mágico ya estaba dado. La canción empezó a sonar en todos lados, cruzó las fronteras. Fue canto de ánimo para los chilenos que estaban empezando a soportar la dictadura de Pinochet.

Una noche, en la casa de los Bustelo, había una multitud de artistas: todos los Sosa (Mercedes, Pocho, Jorge), Damián Sánchez, Pepete Bértiz, Tito Francia y los chilenos Inti Illimani. La “Negra” empezó a desandar canciones hasta que llegó a “Hermano…”. Cuentan que los Inti quedaron impávidos, con los ojos llenos de lágrimas; hasta que ella les dijo que era de esos dos mendocinos que estaban sentados a la punta de la mesa. Ahí sí, explotó el abrazo y el llanto. “Gracias a esta canción, muchos hermanos de Chile siguieron adelante en medio de tanta oscuridad” dijeron.

Pero la canción fue más allá: se hizo canto oficial de los Sin Tierra de América del Centro, se canta en algunas ciudades de Colombia, inmediatamente después del Himno Nacional y hasta el mismo Hugo Chávez la ha usado como cortina musical de su programa “Aló Presidente”.
Ha sido grabada en más de diez países y en cuatro idiomas distintos. Pero lo mejor llegó cuando Mercedes Sosa la volvió a grabar en su disco “Acústico, en vivo”, porque ese material quedó con el Grammy en el año 2002.



Zamba de mi esperanza
No es una novedad pero no muchos saben que la canción insignia del folclore argentino nació en Mendoza, más precisamente en San Martín. Fue escrita por Luis Profili, en la década de 1950 pero registrada con el seudónimo de Luis Morales en 1964.

La canción estuvo guardada durante mucho tiempo hasta que el inmortal Jorge Cafrune le puso su voz y el tema se volvió muy famoso. Tanto fue así que una de las agrupaciones señeras de nuestro canto popular como Los Chalchaleros decidieron incorporarla a su repertorio, para no sacarla nunca más.

Lo interesante de este tema es que fue prohibida por la dictadura en 1976. Dos años más tarde sucedió un hecho histórico en el Festival de Cosquín. Mientras cantaba Cafrune, el público pedía la zamba a gritos. El “Turco” dejó de lado la prohibición y la interpretó en la plaza Próspero Molina, dejando una frase para el recuerdo: "Aunque no esté en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide la voy a cantar". Unos días después, Cafrune moría por un accidente de tránsito.

“Zamba de mis esperanza” ha sido grabada por muchos artistas pero llama la atención el parecido que tiene la canción “Nicaragua Nicaraguita”, de Carlos Mejía Godoy, tema emblemático de la revolución sandinista.



Lamento boliviano
Natalio Faingold y Dimi Bass (Raúl Gómez) son sus autores y cuentan la historia: “Nació como un bolero y se llamaba ‘Borracho y loco’. La hicimos cuando estábamos desarmando Gamexane y armando Alcohol Etílico. La hizo Natalio y quedó en un cassette, olvidada. Después, Dimi le agregó versos y fue un temazo. Es una de las canciones del rock hecho en Mendoza más escuchadas en todo el mundo”.

“Siempre me llegan pedidos de autorización para grabar el tema. Incluso ya autoricé una versión en hebreo que salió en Israel y que la grabó Shemen Band. También autoricé una versión reggaetón y  hay una big band mexicana que también la incluyó en su repertorio” destacó Bass.

Sin dudas, esta canción es lejos la más importante del movimiento rock mendocino, ya que ha sido traducida a 17 idiomas. Uno de los motivos de su trascendencia en el mundo fue que Los Enanitos Verdes la grabaron en su disco “Big bang”, de 1994.